Una estrategia de fondo con estándares europeos: por qué la cantera de Senegal es un referente
Senegal, actual campeón de África con ciertos matices, ya no es esa nación desconocida y menospreciada de 2002, cuando un equipo formado mayoritariamente por jugadores de la Primera División sorprendió al mundo al vencer a una selección francesa que confiaba en lograr su segundo título mundial seguido. Unos meses antes habían sido finalistas de la Copa Africana de Naciones, y aquellos Leones de la Teranga, bajo la dirección del recordado Bruno Metsu, provocaron la eliminación de los Bleus en el sofocante ambiente de Corea del Sur.
Veinticuatro años más tarde, el fútbol africano ha ganado más prestigio, pero los estereotipos aún cuesta erradicarlos. No obstante, la selección de Senegal va adquiriendo un rol relevante, resultado de una labor continuada que fomenta una identidad de juego basada en los futbolistas locales.
Estructuras y costumbres
Manel Lloret, ojeador de la agencia Premium Sports Management, conoce al dedillo los secretos del continente y asegura que Senegal es uno de los países más destacados. "Existen dos grandes academias, Diambars y Générations Foot, con instalaciones de primera calidad. Además, hay numerosas academias más pequeñas pero que disponen de recursos adecuados", comenta.
Las instalaciones en Senegal son consideradas de gran calidad, algo que destaca frente a otras naciones, sobre todo del África subsahariana. "Todos los terrenos de juego son de césped artificial actualizado, nada que ver con lo habitual en Camerún o Costa de Marfil, donde los campos son muy irregulares. La federación realiza una labor impecable", añade.
Además de la relevancia de las herramientas de trabajo, la detección de talentos es muy efectiva y los futbolistas son seguidos desde jóvenes. "Se organizan concentraciones desde la categoría sub-15. Y los resultados son consistentes, lo que permite mejorar el nivel global. Los más destacados pasan a las selecciones sub-15, sub-17 y sub-20, y luego se marchan a Europa. Eso explica su fortaleza. Por ejemplo, este año en África, Senegal ha ganado en sub-15, sub-17 y con la absoluta", indica.
Por tanto, una de las fortalezas de los Leones de la Teranga es su apuesta por el fútbol local, lo que marca una clara diferencia con muchos rivales africanos. "Estuve en la CAN Sub-17 este año: Marruecos tenía al menos la mitad de su equipo con doble nacionalidad, igual que Costa de Marfil y Malí, mientras que Senegal no tenía ninguno. En la sub-20 pasa igual, y si hay alguno es una excepción. Es una apuesta real por la promoción de sus jóvenes", señala.
Esta estrategia proporciona visibilidad y oportunidades de ser descubiertos, algo más difícil si hubiera muchos jugadores con doble nacionalidad. "Es un rasgo muy senegalés, sobre todo porque su formación se acerca a los estándares europeos, con una identidad de juego basada en la limpieza, el buen manejo del balón y un plan estructurado. Costa de Marfil y Mali quizá tengan más talento bruto, pero la formación es caótica. Esto resalta lo que hace Senegal: la formación no es solo talento", concluye.
El ejemplo de Malick Diouf
No es casual que varios clubes franceses mantengan o hayan mantenido vínculos con las canteras senegalesas: además de el Metz con Génération Foot, está el Brest con el Armor FC, el Olympique de Lyon con el AS Dakar Sacré-Coeur, y el Olympique de Marsella, que en su momento estableció una relación con el Diambars. Esto se traduce en una aportación económica por parte del club (el Metz pagaría hasta 10 millones de euros al año) a cambio de la posibilidad de fichar gratuitamente a los mejores jugadores. Esta temporada había nueve en la plantilla granate, sin contar a los «veteranos» como Sadio Mané, Habib Diallo, Lamine Camara, Ismaïla Sarr, Papiss Demba Cissé o Pape Matar Sarr.
El fútbol francés no es el único que se interesa por Senegal. Antes de recalar en el West Ham, El Hadji Malick Diouf se fue a Escandinavia en pleno invierno. "Es la generación de 2004, la misma que Lamine Camara. Con 18 años llegó al Tromsø noruego y estuvo listo de inmediato, aunque hubo que superar un primer obstáculo. Seis meses después, fue traspasado al Slavia de Praga, un club histórico que jugaba la Europa League. Un nuevo escalón, pero fue titular desde el principio. Un año más tarde, fichó por los Hammers por 22 millones de euros y jugó su primera temporada en la Premier League con 32 partidos, 30 de ellos como titular", señala.
La abundancia de casos así refuerza un sistema que vertebra todo el fútbol senegalés. Y no parece que vaya a detenerse. "Hay varios ejemplos como Diouf o Camara, y eso es gracias al nivel de la formación. Cuando observamos la actual generación sub-17, ya sabemos que dos o tres jugadores podrán rendir en Europa a partir del próximo año, y otros quizá necesiten adaptarse, pero tendrán su oportunidad", concluye.