Dit artikel is niet beschikbaar in Dutch. We tonen het in Spanish.

Futbolistas iraníes refugiadas en Australia miran con optimismo su porvenir en esa nación

Futbolistas iraníes refugiadas en Australia miran con optimismo su porvenir en esa nación

Siete integrantes de la selección iraní en la competición femenina pidieron asilo después de que las calificaran como "traidoras" en su país por rechazar cantar el himno nacional durante el primer partido, justo cuando surgió el conflicto en Oriente Próximo.

Aunque sus demandas de asilo causaron vergüenza a los jefes iraníes, y obtuvieron alabanzas del presidente de Estados Unidos Donald Trump, cinco de ellas variaron su decisión más tarde y volvieron a su hogar.

Únicamente Fatemeh Pasandideh y Atefeh Ramezanisadeh se quedaron en Australia, pese a que varios defensores denunciaron que las autoridades de Irán presionaron a las parientes de las jugadoras en su territorio, e incluso convocaron a sus progenitores para cuestionarlos.

En una declaración compartida, las dos expresaron gratitud al gobierno australiano por otorgarles "protección humanitaria y un lugar seguro de refugio".

"La empatía y el respaldo que hemos recibido en esta etapa complicada nos han infundido esperanza para un mañana en el que podamos residir y competir sin riesgos", declararon.

"Este respaldo nos ha transmitido calidez y ha reducido nuestra sensación de aislamiento al avanzar en este trayecto de aclimatación", agregaron.

Mencionaron que son deportistas de alto nivel y que su aspiración es seguir sus trayectorias atléticas en Australia.

"Hijas de la patria"

Una semana tras reclamar asilo, las dos jugadoras aparecieron en fotos sonrientes y practicando con el equipo australiano Brisbane Roar.

Desde ese momento no han sido vistas más y en la actualidad residen en un sitio confidencial.

La condición del resto de la plantilla al volver a Irán permanece incierta.

Periodistas de la AFP las observaron pasar la frontera hacia su tierra natal desde Turquía en un autobús; portaban la indumentaria de la selección y cubrían su cabello.

Breve tiempo después, el titular del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, publicó en X que las deportistas eran "hijas de la patria", y que Irán "las recibe con los brazos abiertos".

Agregó que, al retornar a su origen, defraudaron "a los adversarios" de la República Islámica y aplaudió que no cedieran "ante el fraude y las coacciones de facciones contrarias a Irán".