Una Suecia arrolladora supera a Túnez en Monterrey (5-1)

Una Suecia arrolladora supera a Túnez en Monterrey (5-1)

Una explosión de pasión desde una grada llena inundó el terreno de juego del Estadio Monterrey al arrancar el Suecia contra Túnez, un partido que en los pronósticos iniciales se presentaba como incierto dada la manera en que ambas selecciones habían llegado a la Copa del Mundo 2026, pero que terminó en una contundente victoria del conjunto europeo.

Aunque esos caminos previos eran opuestos, con Suecia colándose por una de las últimas puertas disponibles y Túnez llegando con fuerza desde la exigente fase de clasificación africana, el peso y la clase del equipo sueco terminaron imponiéndose en un encuentro que dejó contentos a los aficionados que acudieron al Gigante de Acero de la capital de Nuevo León.

El retorno de Isak

Tras clasificarse al Mundial a través del repechaje que les otorgó la Liga de Naciones, después de una fase de clasificación en la que no lograron ganar ni un solo partido, la esperanza de Suecia recaía en el estado físico y futbolístico que Alexander Isak pudiera mostrar al inicio del torneo para complementarse con Viktor Gyökeres, quien venía de una gran temporada en el Arsenal.

Para alegría de toda Suecia, Isak pudo ser titular este domingo y demostró un nivel suficiente para ser decisivo junto a Gyökeres, con la capacidad de ambos para ser un soplo de aire fresco para su selección y saber golpear en momentos clave del partido con una autoridad que ninguno de los otros 20 jugadores en el campo tuvo.

En el minuto 7, un ataque directo desde la línea de tres defensas dispuesta por Graham Potter dejó a Isak solo frente al portero Chamakh, quien logró detener el disparo del jugador del Liverpool e incluso el posterior remate de Gyökeres, pero no así el tiro de Yasin Ayari. El hijo de padre tunecino abrió el marcador en el minuto 7 y no celebró el gol por respeto a su progenitor.

La inercia de ese tanto, que descolocó a Túnez, fue aprovechada por una Suecia entregada a sus dos delanteros. En el minuto 30, Isak encontró espacio libre y anotó el gol que había soñado. El 2-0 hirió el orgullo del equipo africano, invicto en la fase de clasificación, y desde esa herida lograron recortar distancias con un cabezazo de Omar Rekik tras un centro preciso de su mejor jugador, Hannibal Mejbri.

Una dupla dominante

El empuje tunecino marcó el inicio del segundo tiempo, siempre desde la creatividad de Mejbri, a quien no le pesa ser el referente emocional y futbolístico de su país desde hace tiempo. Pero aunque el equipo africano generó un par de ocasiones, un error garrafal terminaría por derribar cualquier posibilidad de meterse en el partido.

Un balón perdido, gracias a la presión de Isak sobre el mediocentro defensivo Ellyes Skhiri, dejó solo a Gyökeres para marcar su primer gol en el Mundial en el minuto 59. Desde ese momento, el partido fue controlado por una Suecia que olió la sangre de un Túnez abatido mentalmente e incapaz de hacer frente a los espacios ganados por los delanteros del equipo de Potter.

Cerca del final, en el minuto 84, Isak rozó con su pie derecho un centro desde el costado derecho para evitar la posición adelantada inicial de Mattias Svanberg, recién ingresado al partido, quien amplió la ventaja al anotar el 4-1. El grito de gol, retrasado unos minutos por la intervención del VAR, trajo un alivio palpable a la afición sueca presente en el estadio.

Con Túnez ya noqueado, Suecia no dejó de atacar, siempre con su dupla dominante de primer nivel mundial y la presión alta del sistema implantado por Potter, con un centro del campo congestionado detrás de una sólida línea de tres defensas. Gracias a ello, Ayari recuperó un balón en el minuto 96 y, como suele hacer en el Brighton, lanzó un potente disparo desde la frontal del área para cerrar una goleada histórica para el fútbol de su país.