El Comité Técnico de Árbitros analiza el codazo a Mbappé en el área del Girona: Podría haber sido penalti
Terminó con sangre en la cara y una herida en la cabeza, resultado de un codazo dado por Vitor Reis que impidió la jugada de Mbappé al extender el brazo para bloquearlo. El árbitro del encuentro no lo consideró falta merecedora de penalti, y el VAR no lo corrigió. Desde el Real Madrid, por supuesto, ven que sí debiera haber sido sancionado.
Ahora el CTA ha aclarado el incidente, afirmando que la jugada era apta para pitarse como penalti, aunque justifica al árbitro por verla de forma distinta.
"El árbitro podría considerar que los contactos vistos son el resultado del choque entre los jugadores y del movimiento natural después del cambio de dirección, sin detectar una conducta claramente imprudente ni un uso indebido del brazo con fuerza suficiente para castigarla como falta", explica la portavoz del Comité.
En esa línea, agrega que "el árbitro toma una resolución basada en su percepción en el momento, al entender que no hay pruebas definitivas para penalizar la acción, y permite que el juego siga. El CTA ve que la jugada puede clasificarse como imprudente, ya que el defensor usa un brazo que acaba golpeando la cara del atacante durante la pelea por el balón".
Y confirma su idea apoyando al Real Madrid. "El defensor, con el brazo estirado hacia atrás para abrirse hueco, después del giro interior del delantero, impacta imprudentemente en el rostro del jugador del Madrid, creando un impedimento para el atacante, que pierde la chance de avanzar con el balón bajo control, por lo que, según el CTA, esta jugada podría considerarse punible como penalti".
Aun así, pese a ese fallo en la interpretación de Alberola Rojas, el Comité respalda al VAR "porque se trata de una jugada puramente subjetiva, en la que no se detecta un error evidente, claro y obvio en la resolución del árbitro principal, por lo que el VAR hace bien en no mediar. Según el protocolo del VAR, solo se revisa si hay prueba irrefutable para enmendar un fallo grave".
Lo interesante es que en las repeticiones se observa al árbitro tocándose el auricular tras oír la opinión desde la sala VAR, lo que sugiere que sí revisaron la jugada. Otra cuestión es que al final decidieran no intervenir.