Otro zurdo que llega al Mundial desde Villa Fiorito: Medina, siguiendo los pasos de Maradona

Otro zurdo que llega al Mundial desde Villa Fiorito: Medina, siguiendo los pasos de Maradona

Un hilo del destino suele ser mucho más sólido y emblemático que un lazo de sangre o una simple coincidencia. Y el que conecta la vida de Diego Armando Maradona con la de Facundo Medina no se basa únicamente en que ambos futbolistas sean zurdos. Todo arranca en Villa Fiorito, la barriada humilde del área metropolitana de Buenos Aires donde los dos crecieron de pequeños.

Cuando, el 28 de mayo de 1999, el actual defensa del Olympique de Marsella y de la selección argentina nació, el Pibe de Oro ya era un hombre marcado por los numerosos acontecimientos que lo habían elevado a estrella del rock prestada al mundo del deporte. Y ya era un mito absoluto en su país. El propio Medina lo ha reconocido: "Nací a ocho cuadras de la casa donde vivió Diego y es una presencia constante. Fiorito es un barrio que respira fútbol".

Forjado también en los campos de tierra de un barrio humilde que en su época ya tenía alguna calle asfaltada, a diferencia de su ilustre predecesor, el joven Facundo pasó su infancia en familia antes de ser fichado por River Plate al inicio de su adolescencia. Sin embargo, nunca se alejó del todo de su entorno original.

Pertenencia

"Tendríamos que sobrevivir en el barrio. Tenía que conseguir un carrito y trabajar, como todos los demás. Salía a recoger cartón con toda la pandilla, con todos mis tíos. Era un trabajo familiar, de lunes a viernes. Teníamos suficiente para comer, pero había que esforzarse mucho", confesó el propio futbolista. Su vida de niño era entrenar, jugar en la calle e ir a la escuela, pero eso no cambió ni siquiera cuando a los 12 años se mudó a una zona más acomodada de la ciudad para perseguir su sueño.

Diego, que a los 15 años dejó Fiorito para instalarse en una casa del barrio de La Paternal que le ofreció el club Argentinos Juniors, regresaba de vez en cuando a su lugar de origen. Lo mismo hacía Facundo, como cuenta un familiar: "Incluso cuando entrenaba con River, se dejaba ver los sábados para jugar el torneo del barrio con los Gauchitos, donde se formó de niño". Nunca dejó de querer el lugar donde latía su corazón, ni siquiera cuando tuvo que adaptarse a una realidad más sencilla, más estructurada y menos familiar.

En nombre de Diego

Su espíritu de sacrificio era conocido en todo Fiorito, y su convocatoria con la selección dirigida por Lionel Scaloni ha llegado tras años de lucha y esfuerzo. Además, la reciente lesión de Nicolás Tagliafico podría abrirle la puerta para ser el lateral izquierdo titular en el debut de su Argentina ante Argelia. De hecho, en el amistoso contra Islandia fue él quien ocupó ese puesto en el once inicial.

Hoy, cuando se cumplen 40 años de la consagración del 10 argentino por excelencia en el Mundial 1986, su compatriota, en todos los sentidos, participará en el evento planetario con la ilusión de quien lleva consigo una marca. Villa Fiorito, ese jardín donde creció la flor más rebelde del fútbol mundial, que aún hoy vive en la memoria de todo un país.

Una coincidencia que podría incluso atraer algo nunca visto en tiempos recientes. El segundo título consecutivo de una selección en un Mundial de fútbol, algo que no ocurre desde 1962. Los más exigentes podrán decir que, en realidad, la Albiceleste al menos al principio jugará solo en Estados Unidos, donde el propio Maradona fue víctima del mayor castigo de la historia de la FIFA.

Los románticos, en cambio, solo pueden pensar en otro zurdo nacido en Fiorito listo para levantar la tan ansiada copa 40 años después. Y, además, en la casa de esos Estados Unidos a los que Diego siempre desafió. Por una revancha en su nombre.