México, a la altura de su afición con una victoria rotunda ante Sudáfrica (2-0)

México, a la altura de su afición con una victoria rotunda ante Sudáfrica (2-0)

La Selección Mexicana de Fútbol estuvo a la altura de la pasión desenfrenada de un pueblo con el que suele tener altibajos emocionales, pero que siempre, y cada vez que lo necesita, está a su lado sin condición alguna. Con una actuación voraz y llena de dinamismo, el Tri consiguió sus primeros tres puntos ante Sudáfrica.

Dos días antes del partido, Javier Aguirre advirtió que su equipo iba a continuar con la misma dinámica que logró construir en los últimos partidos amistosos previos al torneo. Con esa misión en mente, el Tri salió a presionar a un rival replegado con un 4-3-3 inicial que se transformaba en un 3-1-4-1-1 con el balón controlado. Un sistema que liberó a Brian Gutiérrez y, sobre todo, a un Julián Quiñones que jugó el partido que siempre había soñado disputar.

Premio al hambre de Quiñones

Goleador absoluto en Arabia Saudita, por encima de Cristiano Ronaldo, Julián Quiñones provocó diversas controversias en los últimos años por culpa de Aguirre. El Vasco, siempre fiel a morirse con la suya, colocó al exAtlas como extremo izquierdo, atrapado en una banda e, incluso, con la obligación de ayudar en recorridos defensivos.

Pero, viejo lobo de mar, Aguirre terminó por entender el poderío ofensivo que estaba perdiéndose y modificó su estrategia por una postura mucho más valiente y feroz que se basa en una presión alta. Una dinámica que ha fortalecido a Quiñones, quien mordió la salida sudafricana al minuto 9 y aprovechó un robo de Lira para hacer explotar al Azteca con un 1-0 esperado por más de 80.000 personas.

Hecho el gasto, tras el premio que Quiñones merecía desde su entrega y hambre, México se replegó e invitó a Sudáfrica a salir con balón por unos minutos. Con ese contexto que no estaba en los planes, los Bafana Bafana intentaron con juego directo a Foster, quien tuvo una sola oportunidad que terminó desviada del arco de Rangel.

Una vez que tuvo aire en los pulmones, México volvió a tomar el balón, siempre buscando la dinámica de sus versátiles interiores. Sin ganas de claudicar, Quiñones metió un balón en el palo y un pase delicioso a Gutiérrez que definió sin idea solo ante el arquero. El 1-0 al final del partido fue un premio pequeño para una grada volcada, entregada y al unísono con su equipo.

La gloria merecida de Raúl Jiménez

Conmocionados por el contexto y la dinámica mexicana, Sudáfrica salió a la segunda parte para ser un simple actor secundario de una obra tricolor que venía planeando desde hace años. Decaídos, México tuvo una clara (otra vez por medio de la bendita presión) a los dos minutos, pero la duda de Fidalgo hizo que el del Betis se nublara ante el arco.

Sin ganas de parar ni dar oportunidad a una posible desgracia, México siguió voraz como lo ha sido últimamente. Una pelota larga en una transición que puso a Javier Aguirre a aplaudir sin disimulo dejó solo a Brian Gutiérrez de cara a portería cuando fue derribado por el central Yaya Sithole. El defensa central se fue expulsado al 49 por ser último hombre. Con uno menos, fue cuestión de tiempo para que el Tri definiera el partido.

Tras el ingreso de Gilberto Mora, el adolescente de 17 años que tiene emocionado a todo el país, la justicia futbolera le hizo justicia por fin a Raúl Jiménez. En la misma portería en la que salvó al Tri en el 2013 con una chilena espectacular que evitó que México se quedara fuera del Mundial de Brasil, el ahora delantero del Wolverhampton anotó su primer gol en Copas del Mundo al minuto 67, tras un gran pase de Alvarado. La celebración, con la cara al cielo y los brazos abiertos en memoria de su padre recién fallecido, emocionó al país al unísono.

El 2-0 fue el último golpe en una débil quijada sudafricana que se replegó para evitar ser goleada. En ese marco, Aguirre sacó a Quiñones, el mejor de esta tarde pletórica, quien recibió una ovación a la altura de su jerarquía. Un contexto que acrecentó la frustración de los Bafana Bafana, quienes se quedaron con nueve futbolistas tras la expulsión de Themba Zwane, quien había entrado de cambio.

El cierre del partido, con el 2-0 final, fue un concierto de la gente cantando al unísono un Cielito Lindo emocionante y vibrante que solo se vio empañado por una tarjeta roja a César Montes por una falta en el tiempo de compensación. No obstante, ni eso evitó poner de manifiesto una nueva comunión entre la Selección Mexicana de Fútbol y una afición que sueña, sin que nadie se lo impida, con hacer algo histórico en este Mundial que retumbe en la eternidad.

Jugador Flashscore del Partido: Julián Quiñones (México).

Todos los detalles y estadísticas del México-Sudáfrica en Flashscore.