Entrevista a Thierry Correia: 'Siento que mi etapa en el Valencia ha llegado a su fin'

Entrevista a Thierry Correia: 'Siento que mi etapa en el Valencia ha llegado a su fin'

Han pasado siete años desde que dejó el fútbol de Portugal. El defensa criado en el Sporting de Lisboa mira hacia atrás sin remordimientos, aunque no esconde la impresión de que todavía tiene mucho que probar.

Su marcha del Valencia, según admite sin reservas, tiene un regusto agridulce, pero también de satisfacción. El próximo destino, todavía incierto, llega con la conciencia de quien lo ha entregado todo, incluso a veces más de la cuenta, y que sigue soñando con triunfar en un fútbol que no siempre ha sido benévolo con él, aunque le está agradecido.

Pregunta: Termina otra campaña, con la permanencia asegurada y rozando puestos europeos. Cerraron el curso con un triunfo frente al campeón, el Barcelona. ¿Qué valoración hace del trabajo colectivo en 2025/26?

Respuesta: Acabamos la temporada peleando por Europa, pero creo que fue un mal año para nosotros como equipo. Llegaron futbolistas nuevos y no logramos ser constantes ni mostrar la calidad que tenía la plantilla. Contamos con jugadores jóvenes, algunos más veteranos, con talento, y no explotamos todo nuestro potencial a lo largo del curso.

P: Entonces, no opina que fue una temporada tranquila. ¿La meta era llegar más lejos?

R: Ese fue nuestro fallo desde el inicio. No teníamos las cosas bien planteadas. Hubo cierta inversión por parte del club, pero nunca decidimos de verdad qué pretendíamos para esta temporada. Queríamos sumar el máximo de puntos posible, escalar lo más alto en la Liga, pero no teníamos un objetivo definido. En un club tan grande como el Valencia, creo que es algo que deberíamos habernos fijado.

P: ¿Hubo algún instante de la temporada que considerara el más complicado y que acabara marcando el devenir del año?

R: Creo que fue justo al principio, en el partido en casa contra el Oviedo. Íbamos ganando 1-0, fallamos un penalti y nos remontaron el encuentro. Ese partido impactó mucho al plantel, no solo por la derrota, sino por la afición. Era la primera vez que nos veía jugar en Mestalla, ganando, y la gente silbaba. Yo estaba calentando, podía haber sido mi partido de regreso tras mi lesión de rodilla, y fue extraño ver esa reacción del público. Ese partido dejó huella. Veníamos de empatar con el Espanyol, que marcó en el último minuto. Pienso que ese choque (con el Oviedo) fue difícil y a partir de ahí la temporada empezó a ser inestable.

P: Inestable es una buena palabra para describir al Valencia, incluso en el cuerpo técnico. La temporada pasada, Carlos Corberán acabó dando un cambio decisivo al equipo, nos aseguró la permanencia y se quedó para dar esa estabilidad. ¿Qué cambió?

R: El estado de ánimo en el que estábamos. Con Baraja las cosas no funcionaban y a veces, con un cambio de aires y de métodos de trabajo, puedes modificar la mentalidad. Eso es lo que ha logrado el entrenador. Este año hemos tenido más dificultades, no creo que hayamos alcanzado todo nuestro potencial.

P: Ha faltado regularidad en los resultados...

R: Sí, llegamos a un punto en el que perdimos nuestra identidad, estuvimos un poco desorientados en algunos partidos y eso nos perjudicó.

P: El Valencia ha pasado por cierta inestabilidad en los últimos años, incluso en la relación entre la afición y la directiva: ¿en qué punto se encuentra todo ahora? ¿Qué falta al menos para llegar al nivel de equipos como el Villarreal, el Betis o la Real Sociedad?

R: Sobre todo falta estabilidad. El Valencia es un club muy inestable. Hay un ambiente tóxico entre la afición y la directiva. Esta temporada ha sido entre la directiva, los jugadores y la afición. Nos guste o no, eso es perjudicial. Creo que la culpa también es nuestra, los jugadores son los que pueden cambiar algo y nosotros no.

P: De ahí el ejemplo del partido ante el Oviedo, ¿no? La relación entre afición y jugadores influye.

R: Claro que influye. No nos podemos quejar. Cada partido en casa, sea el día que sea, siempre tenemos más de 40.000 personas en el estadio. Es una sensación increíble.

P: ¿Y a nivel personal? En abril se temía que no volviera a jugar esta temporada. ¿Ha hecho algún trabajo extra para volver a tiempo? ¿Qué balance hace de la temporada?

R: Ha sido una temporada muy complicada. Volvía de una grave lesión de ligamento cruzado y lo hablé con el entrenador. No tuve tiempo de adaptarme. Normalmente, cuando vuelves de estas lesiones, tienes minutos. Salí en dos partidos y fui titular en el tercero. Me costó entrar de repente en un ritmo de juego que no tenía. Estuve 11 meses lesionado, no hice pretemporada. Luego cogí ritmo, me sentí con más confianza y no tenía dolor en la rodilla, algo que no me pasaba en algunos partidos y entrenamientos, pero justo cuando me sentía bien tuve una lesión en los isquiotibiales.

Esta temporada nunca me he sentido cómodo físicamente. En abril, acabé lesionándome contra el Mallorca. Fui a un fisioterapeuta fuera de Valencia para estar disponible para los últimos partidos. Quería terminar este ciclo en el Valencia jugando.

P: Tiene la sensación de que la temporada no terminó de arrancar para usted, ¿verdad?

R: Sí, por supuesto. Justo cuando me sentía estable en la rodilla, tuve la lesión en los isquiotibiales. También fue culpa mía. Sentí molestias durante la semana, antes del partido con el Elche, pero seguí adelante, quería jugar para ayudar al equipo. No pensé que fuera nada especial y agravé las molestias que tenía antes del partido.

P: Ha tenido muchos años plagados de lesiones. He visto un recuento que dice que ha estado unos 600 días de baja por problemas físicos desde que llegaste al Valencia. ¿Cómo ha afrontado estos problemas?

R: No ha sido fácil, he tenido que tener mucha fuerza mental. Después de mi primera lesión en el Valencia, me tacharon de jugador de cristal. Quisiera o no, eso me afectó psicológicamente. Hubo momentos en los que no debería haber jugado, pero por culpa de la etiqueta acabé forzándome. No supe gestionar esta fase. Me siento bien cuando puedo hacer lo que más me gusta, que es jugar al fútbol.

P: Quiso ir en contra de esa etiqueta y acabó poniendo en peligro su recuperación.

R: Sí. Cuando tuve mi primera lesión, estuve cuatro meses de baja. Cuando volví, estaba jugando y, en una jugada de entrenamiento, el delantero me cayó encima de la rodilla y me la torcí. Estábamos a seis semanas de una posible final de Copa del Rey, aún nos quedaban las semifinales con el Athletic. Se esperaba que mi lesión durara seis semanas y el miércoles ya estaba jugando. Intenté hacerlo lo mejor posible para estar disponible y no siempre fue la mejor decisión.

P: Sé que al principio de su aventura en España tuvo un entrenador mental que le ayudó a adaptarse. ¿Hubo alguien que fuera decisivo para ayudarle a volver durante el periodo de inactividad?

R: La persona principal es mi mujer, ella es la que más me apoya, así como mi familia. Cuando siento que no puedo desahogarme, recurro a mi coach mental, Pedro Seabra, que me ha ayudado mucho.

P: ¿Hubo algún momento en el que tuvo miedo de no volver a jugar o, al menos, de recuperar su nivel?

R: Por supuesto, hubo momentos durante mi lesión de rodilla que fueron bastante complicados. Por mucho que estés rodeado de gente, acabas sintiéndote solo porque no saben realmente por lo que estás pasando o lo que estás sufriendo. En el último partido, mi compañero Diego (López) tuvo la misma lesión y cuando llegué al vestuario, lo vi con la cabeza gacha, la pierna inmovilizada, fue como si me hubiera pasado a mí. Estas situaciones me destrozan, solo de pensarlo me vengo abajo. Antes de tener esta lesión, veía a un jugador con el ligamento cruzado anterior y pensaba 'qué mal, ahora tendrá que perderse meses de fútbol'.

P: Todo lo que veía era el tiempo de inactividad y nada más, ¿verdad? No conocía el proceso.

R: Solo los que pasan por él saben lo difícil que es superarlo. No es un proceso fácil en absoluto. Tuve suerte en el club. Tenemos un rehabilitador, Jordi, que fue de 10 para mí, me ayudó mucho. Los fisioterapeutas estuvieron increíbles, pero estoy muy agradecido a Jordi. Si no hubiera sido por él, no habría podido volver a jugar.

P: ¿Qué supone para un futbolista pasar por un calvario así? ¿Ver a sus compañeros y amigos compitiendo y a usted haciendo tratamientos o en el gimnasio?

R: Es complicado, sobre todo en el momento que atravesaba el club. Estábamos luchando por no descender, pero yo estaba dentro y fuera al mismo tiempo. No podía hacer nada, solo intentaba aportar energía positiva. Estamos librando una batalla interna, pero no queremos ir por fuera porque queremos ser el apoyo de nuestros compañeros.

P: En el pasado, en una entrevista, dijo "cuando tengas 20 años, si no te gusta el fútbol, ¿qué vas a hacer?". Hoy, con 27 años y después de todos estos contratiempos, ¿siente que disfruta más ahora que entonces?

R: No sé si disfruto más del fútbol, pero sí de la vida cotidiana. Después de la lesión que sufrí, no doy nada por sentado. Después de 11 meses sin hacer lo que más quiero, jugar y estar con mis compañeros en el campo, he empezado a disfrutar más de la vida cotidiana.

"Jugar en Valencia debe ser una de las mejores experiencias que hay"

P: Acaba de cumplir Su séptima temporada en LaLiga, que ya es un número muy considerable de temporadas. A pesar de todas las dificultades de las que hemos hablado, al final de un año más, ¿qué balance hace de su carrera en España?

R: No ha sido fácil. Estar en un club tan grande, con tantas exigencias, no es fácil. El Valencia es un club muy grande en España y está pasando por un periodo de inestabilidad, siempre con caras y entrenadores nuevos. No es fácil tener una regularidad así. Creo que mi mejor momento fue el año con Bordalás y luego con Gattuso la temporada siguiente, cuando me sentí muy bien y querido por la afición, pero siempre etiquetado como jugador de cristal. Siempre intenté darlo todo por el club.

P: Hablando del club y de la ciudad: ¿cómo es vivir en Valencia y cómo te tratan los aficionados por la calle?

R: Vivir en Valencia, jugar en Valencia, debe ser una de las mejores experiencias que hay. La ciudad es increíble. La afición es muy exigente, pero en la calle son muy dulces, te tratan muy bien, siempre se acercan a ti de la mejor manera, incluso en los momentos más difíciles para el club. Siempre te dan un empujón cuando estás fuera. Solo tengo recuerdos positivos de mis años en Valencia.

P: Hablando de recuerdos, ¿hay algún partido que le haya marcado especialmente?

R: El partido que ganamos al Atlético de Madrid en casa, 3-0, fue especial. Ese año teníamos un equipo muy joven, veníamos de una temporada en la que estábamos luchando por no descender, y ese partido nos dio mucha confianza.

P: Después de su fichaje por el Valencia, Tiago Fernandes, su entrenador cuando estaba en el Sporting de Lisboa, había elogiado mucho su capacidad defensiva: ¿qué tipo de jugador es usted hoy?

R: Soy un jugador fuerte, rápido, ataco bien y creo que defiendo bien, aunque al principio cometí un par de errores defensivos que hicieron que me tacharan de mal defensor, pero creo que soy difícil de batir en el uno contra uno.

P: ¿Hay algún aspecto que considere que ha mejorado considerablemente?

R: Mi madurez defensiva. En los entrenamientos no piensas tanto en los detalles tácticos. En los entrenamientos pasas más tiempo atacando. En el fútbol profesional ya no hay tanto desequilibrio.