Entre la algarabía y los enfrentamientos, París celebra su segunda Orejona
En Francia se movilizaron más de 22.000 efectivos de seguridad, de los cuales 8.000 estaban en París, debido a que los disturbios del año anterior empañaron las celebraciones.
En esa ocasión, se movilizaron 5.400 policías y gendarmes en París y su área metropolitana, en una jornada que terminó con 563 arrestos, 491 de ellos en la capital, tras producirse saqueos y destrozos en lugares icónicos como los Campos Elíseos.
De acuerdo con el informe divulgado a las 22:00 horas CET, 79 personas fueron detenidas, de las que 45 permanecieron bajo custodia, y las autoridades confiscaron 24 bengalas y alrededor de un centenar de morteros.
Al comienzo de la velada, una marquesina de autobús fue destrozada cerca de los Campos Elíseos y un agente de policía resultó herido.
Asimismo se reportaron daños en una panadería, un restaurante, dos tiendas y seis automóviles en el área de Porte de Saint-Cloud, próxima al estadio del PSG, lo que anticipaba una noche difícil para las fuerzas del orden.
Pantallas gigantes
Sin embargo, al margen de estos incidentes puntuales, el clima en las calles era el típico de una gran celebración deportiva, con vehículos haciendo sonar sus bocinas, festejos en locales de ocio y un ambiente de júbilo general, en una noche calurosa, más veraniega que primaveral en Francia.
El encuentro se siguió por televisión en toda la urbe, pero el estadio Parque de los Príncipes se convirtió en el punto de encuentro de los seguidores, con seis pantallas de gran tamaño.
Justo al terminar el partido, se escuchaban consignas como "¡Campeones de Europa!", "¡Esto es París!", "¡Luis Enrique, Luis Enrique!", mientras los fuegos artificiales iluminaban el firmamento parisino por ese triunfo, logrado a 1.500 kilómetros de distancia.
Riad, un joven de 26 años teñido de rubio, declaró: "Vinimos desde muy lejos y solo pensábamos en ganar. El PSG es el equipo insignia de Francia, así que vamos a celebrarlo, será una noche inolvidable", tras haber viajado desde Charleville-Mèzieres (norte de Francia, junto a la frontera belga) para ver el partido en el Parque de los Príncipes.
"Un nuevo astro ilumina París"
Marc y Baptiste, ambos de 28 años, ya disfrutaron de la final del año pasado con las pantallas en el estadio y quisieron repetir la experiencia porque "el ambiente es alucinante, la pasión es enorme, parece que estás allí mismo".
Baptiste celebra: "Luis Enrique nos ha llevado a otro nivel. Hemos entregado las riendas a la persona correcta".
El recién elegido alcalde de París, Emmanuel Grégoire, también celebraba en las gradas, acompañado por 500 niños de las escuelas de fútbol de la capital.
Tras la conclusión del encuentro, la celebración se extendió a otros sitios emblemáticos. Miles de aficionados con las camisetas del PSG se encaminaron hacia los Campos Elíseos, donde a las 22:30 horas ya se agolpaban 20.000 personas, según las autoridades, y también hacia la Plaza de la República.
Debido al gran flujo de personas, la red de transporte público, metro y autobuses, se vio "gravemente afectada" durante la noche del sábado, con varias líneas paralizadas "para asegurar la protección de pasajeros y conductores".
Asimismo se produjeron retenciones en arterias importantes de tráfico, como el anillo periférico que circunda la ciudad.
Inmediatamente después del partido, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, felicitó al equipo en la red social X: "¡Un nuevo astro brilla en París! Enhorabuena al PSG, que hace soñar a toda Europa. Francia se siente orgullosa".
El propio Macron recibirá a los miembros del PSG el domingo en el Palacio del Elíseo a su regreso, y ese mismo día por la tarde-noche, el Campo de Marte, frente a la Torre Eiffel, acogerá los festejos con una asistencia estimada de casi 100.000 seguidores.