El "rage-baiting", nueva arma de EEUU: "Algunos chicos lo hacen a la perfección"

El "rage-baiting", nueva arma de EEUU: "Algunos chicos lo hacen a la perfección"

Cuando los periodistas preguntaron al veterano Tim Ream, de 38 años, quien cumple el rol de líder experimentado en el vestuario de Estados Unidos, sobre los momentos más tensos en los partidos ante Australia y Turquía, respondió de una forma algo inesperada.

"¿Habéis oído hablar de rage-baiting? Tenemos en el equipo a muchos chicos que simplemente son buenísimos en eso", afirmó Ream.

Sus compañeros más jóvenes se enteraron de la respuesta y no pudieron contener la risa. "¿De verdad fue Tim quien dijo eso? Me sorprende bastante que siquiera conozca esa palabra", sonrió el defensa Chris Richards, de 26 años.

El término "rage-baiting", popularizado en los últimos años por la generación Z en internet, normalmente se refiere a la publicación intencionada de contenidos provocadores para generar enfado y reacciones fuertes en la gente. Sin embargo, en el fútbol significa solo una cosa: meterse en la cabeza del rival, desestabilizarlo, pero manteniendo la propia calma.

En el pasado, a los estadounidenses se les criticaba a menudo por ser demasiado correctos y dejarse superar en el campo, o, por el contrario, por perder los nervios sin necesidad. Ejemplos de ello son los arrebatos y tarjetas rojas innecesarias de Sergiño Dest o Tim Weah, cuya expulsión en la Copa América 2024 fue una de las razones por las que Estados Unidos no pasó de la fase de grupos.

Cuando el argentino Mauricio Pochettino asumió el mando del equipo en el otoño de 2024, decidió cambiar esa mentalidad.

"Los entrenadores básicamente nos dijeron: 'Escuchad, somos estadounidenses y no vamos a dejar que nadie nos tome por tontos'", explicó Ream.

"En los últimos 20 meses hemos aprendido a llegar al límite, pero sin sobrepasarlo. Si el rival quiere jugar sucio, le respondemos de la misma manera", añadió.

La nueva táctica está dando resultados en este Mundial 2026. En el partido ante Turquía, Mark McKenzie se enzarzó en una discusión con Salih Ozcan tras una entrada dura. Seis días antes, frente a Australia, Folarin Balogun casi agarró por el cuello al defensa Harry Souttar, de casi dos metros. Con ese gesto, provocó una trifulca y rompió de forma inteligente la presión que los australianos empezaban a ejercer. Auston Trusty, por su parte, logró sacar una tarjeta amarilla al rival con una actitud similar.

Dicen que en el vestuario de Estados Unidos existe incluso una dinámica de "poli bueno y poli malo". Algunos jugadores tienen la misión de provocar conflictos, mientras que otros se aseguran de que la situación no termine en una expulsión. Desde la llegada de Pochettino al banquillo, ningún jugador estadounidense ha visto la tarjeta roja.

"Creo que este equipo ha aprendido a controlar las emociones y mostrar pasión dentro de las reglas, para terminar los partidos con once en el campo", resumió McKenzie.

Estados Unidos se enfrentará ahora a la imprevisible Bosnia y Herzegovina en los dieciseisavos de final, el 1 de julio. Y si el partido se convierte en una batalla, los pupilos del entrenador Pochettino parecen claramente preparados para afrontar el reto.

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