Alianza Lima resiste y logra empate frente a Sporting Cristal, con la atención puesta en el Apertura
Existen equipos que se destacan por los pormenores. Otros, como este Alianza Lima dirigido por Pablo Guede, se caracterizan por su respuesta cuando el encuentro parece inclinarse en contra. En Matute, con cerca de 30 mil aficionados animando desde las gradas y el Torneo Apertura en su fase final, los blanquiazules consiguieron en el descuento un empate 1-1 ante Sporting Cristal que, dada la forma en que se obtuvo, resultó casi como un triunfo.
No fue la exhibición más brillante del conjunto íntimo. Se cometieron fallos en la posesión, errores infrecuentes de Fernando Gaibor y etapas donde el equipo pareció poco certero. Aun así, en esos instantes, Alianza mantuvo una determinación que se ha convertido en una de sus mayores fortalezas: jamás deja el partido.
Alianza padece
Esta cualidad se evidenció nuevamente ante un oponente que prefiere dominar el balón. Cristal contó con menor control y tiros, pero capitalizó un único despiste para tomar la delantera. Hasta ese punto, el equipo de Guede había manejado gran parte del juego, con un 55% de posesión y trece intentos, cinco de ellos al arco rival.
La acción que alteró provisionalmente el curso llegó en el minuto 72 e involucró al jugador más prometedor del balompié peruano. Maxloren Castro, de solo 18 años, superó a Marco Huamán y Gianfranco Chávez, llegó al fondo y cruzó bajo que Gustavo Cazonatti convirtió en anotación con un toque delicado.
El impacto resultó sorpresivo. Y también injusto para un Alianza en su pico de forma. No obstante, en lugar de desmoronarse o conformarse, el grupo íntimo intensificó su esfuerzo. Guede ordenó presionar más arriba y el equipo contestó abriendo por los costados, respaldado por una afición que siguió apoyando.
Al llegar al minuto 92, con la amenaza de la derrota sembrando incertidumbre, surgió Esteban Pavez. El volante chileno, uno de los fichajes más decisivos del año, lanzó un disparo fuerte desde lejos para igualar y encender la alegría en La Victoria.
La celebración reflejó el desahogo. Pues Alianza no solo evitó un revés sufrido, sino que preservó su liderazgo en la tabla. Con 33 unidades, los blanquiazules mantienen cuatro de margen sobre Cienciano y Los Chankas, dependiendo solo de sus resultados.
“Lo perseguimos durante todo el encuentro. Resultó duro, pero este grupo se esfuerza por no claudicar. Y si no se gana, al menos no se pierde”, afirmó Pavez tras el partido. Sus declaraciones capturan el ánimo de un equipo que ha convertido la garra en arma competitiva.
El reto próximo será mayor. Alianza viajará a enfrentar a Cienciano en el Estadio Inca Garcilaso de la Vega, en un choque que podría definir el Apertura. El equipo cusqueño ha hecho de la altitud un bastión y acumula 19 puntos en casa, igual que los íntimos en Matute.
Sin embargo, lo que ha probado el equipo de Guede este año es su habilidad para batallar en escenarios difíciles. Ya venció en Huancayo, Cajabamba y Tarma, y empató en Cusco contra Deportivo Garcilaso. La altura, por el momento, no ha representado barrera.
Este Alianza Lima no siempre brilla en su juego. En ocasiones yerra, padece y roza la derrota. Pero posee una virtud que separa a los conjuntos que luchan hasta el último instante: nunca se rinde. Y mientras mantenga esa aptitud para recuperarse, seguirá validando su rol de favorito al campeonato.
Linea divisoria
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