Vídeo: México arranca su Mundial con la presión de la maldición de los cuartos de final
Centro de datos del partido
México se enfrenta a Sudáfrica en el estadio Azteca. Es una reedición del partido inaugural de 2010, cuando los Bafana Bafana actuaban como anfitriones.
El actual seleccionador, Javier Aguirre, era en aquel entonces el entrenador del equipo. El encuentro finalizó con un empate a uno.
En total, son siete partidos inaugurales en Copas del Mundo y México nunca ha conseguido ganar. Su balance es de cinco derrotas y dos empates.
Aguirre está decidido a acabar con ese maleficio que comenzó en Uruguay 1930, cuando México perdió por 4-1 ante Francia.
"Hay que romper la estadística", dijo Aguirre el jueves en la rueda de prensa previa al partido inaugural. "No conocía ese dato, se lo voy a transmitir a los jugadores, será un aliciente más".
El pitido inicial sonará a las 13:00 hora local (19:00 GMT).
En los dos mundiales anteriores en los que fue anfitrión, en 1970 y 1986, México quedó eliminado en cuartos de final.
En Catar 2022 no superó la fase de grupos. En Brasil 2014 y Rusia 2018 cayó en octavos de final.
En este Mundial también se enfrenta a Corea del Sur y República Checa.
¿Héroe o villano?
Aguirre repetirá la experiencia de jugar un Mundial en casa 40 años después de hacerlo como futbolista en 1986.
"Desde que llegué hace 22 meses, no he sentido mayor emoción que volver a vivir un Mundial en casa", afirmó el técnico de 67 años.
Entrenador desde 1996, ha sido seleccionador nacional en dos ocasiones: en ambas, Corea y Japón 2002 y Sudáfrica 2010, también cayó en octavos.
Es, no obstante, el entrenador con más victorias al frente de México y el único, junto a Ignacio Trelles, con tres mundiales desde el banquillo.
Este tercer capítulo concluye en el Mundial que México organiza junto a Estados Unidos y Canadá.
Lo hace con "tranquilidad emocional", "paz interior" y menos "quisquilloso" con sus jugadores. "He ido cediendo ante la disciplina que yo mismo me impuse cuando era futbolista".
"El mejor legado para los jugadores que han compartido vestuario conmigo es ayudarles a crecer como personas", añadió.
"Siempre me he preocupado por su economía o por su familia, por su bienestar, antes de verlos como un futbolista con un número".
El desenlace puede ser de héroe o villano. Eso "no me resulta muy relevante", indicó.
"Yo soy el menos importante en esta selección", pero "soy el máximo responsable cuando hay una derrota. Es una ley que sé desde siempre", sentenció.