Un soberbio Christensen no es suficiente y la Fiorentina cede un empate ante el Atalanta (1-1)

Un soberbio Christensen no es suficiente y la Fiorentina cede un empate ante el Atalanta (1-1)

No había exigencias clasificatorias para despedir la temporada. El futuro, sin embargo, sí estaba en juego. En el Artemio Franchi, Fiorentina y Atalanta se enfrentaban en un encuentro que, teóricamente, no decidía nada, pero que en la práctica tenía gran significado.

Por un lado, Palladino cuyo nombre suena para dirigir la Lazio en la era post Sarri. Por otro, Vanoli con el banquillo tambaleándose pese a tener la salvación asegurada con dos jornadas de antelación. Para ambos, noventa minutos para dejar huella y decidir su continuidad.

En el terreno de juego, durante los primeros cuarenta y cinco minutos solo un equipo dominó. El Atalanta comenzó con intensidad y no se detuvo: al minuto cinco Samardzic probó a Christensen con un potente zurdazo, luego Ahanor rozó el gol con un remate de tacón en el área pequeña. La Fiorentina no conseguía salir de su campo y dependía del portero danés.

El momento más peligroso llegó entre los minutos diecisiete y diecinueve, cuando el Atalanta transformó la presión en asedio. Raspadori rozó el poste con un disparo cruzado, luego Christensen se erigió como el gran protagonista: primero detuvo un intento cercano de Musah, después desvió a córner otro zurdazo de Samardzic. Dos intervenciones que mantuvieron a la Fiorentina a flote en una primera parte con un solo dominador.

Sin embargo, fueron los locales quienes abrieron el marcador: Brescianini filtró un pase magistral para Piccoli, quien en el área sorteó a Ahanore y disparó a puerta, con Sportiello dejando escapar el balón para el 1-0 viola.

Christensen imbatible, solo un autogol lo supera

En el Artemio Franchi se reanudó el partido con un cambio: en los visitantes entró Zappacosta y salió Bellanova.

El guion de la segunda parte repitió lo visto en la primera, con el Atalanta mostrando nuevamente su agresividad. Tras la primera amarilla mostrada a Sulemana por una entrada dura sobre Comuzzo, los nerazzurri estuvieron cerca del empate al minuto cincuenta y uno: Raspadori elaboró una gran jugada en el área y asistió a Ahanor, pero su potente disparo fue neutralizado por una prodigiosa paradinha de Christensen, hasta entonces el mejor del partido sin discusión.

La Fiorentina, no obstante, no se limitó a defenderse y respondió cuatro minutos después con una gran jugada colectiva: Dodô entró al área en el momento justo, pero la salida rápida de Sportiello anticipó a Mandragora justo antes del remate, salvando el resultado.

Poco después continuó el duelo entre el ataque nerazzurro y Christensen, nuevamente monumental. Sulemana desbordó por la banda y centró un balón tenso para Zappacosta, quien controló pero no logró colocar el disparo, rematando contra el portero danés, soberbio al cerrar el ángulo en una salida desesperada.

Al minuto setenta y siete el guardameta viola selló definitivamente su actuación como MVP rechazando otra jugada peligrosa de Sulemana, quien se había escapado hacia la portería y fue bloqueado providencialmente en córner tras un disparo con el interior del pie derecho.

Sin embargo, quien logró superar a Christensen fue la mala fortuna. Al minuto ochenta y dos, Musah filtró un gran pase en profundidad por la derecha a Zappacosta, quien envió un centro tenso al área pequeña para Scamacca; en el intento desesperado de anticipar al delantero nerazzurro, Comuzzo tocó el balón de forma desafortunada y lo desvió a su propia portería para el más clásico de los goles en contra.

Justo después, llegó el debut de temporada para Luca Lezzerini, con el portero danés abandonando el terreno de juego entre ovaciones del público.

Un partido intenso y lleno de giros que termina con el resultado de 1-1, un empate que refleja perfectamente el equilibrio visto en el césped del Artemio Franchi.

Así se cierra el telón sobre un duelo que podría haber marcado el final de la etapa de Vanoli y Palladino en sus respectivos banquillos: un punto para cada uno que no altera los equilibrios, pero que despide de la forma más intensa y peleada una temporada vivida al límite.