Rodri y Fabían sostienen el juego de España

Rodri y Fabían sostienen el juego de España

España es el imperio del centro del campo. Desde que la Roja, heredera de la medalla de plata lograda en los Juegos Olímpicos de Amberes en... 1928, dio paso al juego de toque, el equipo ha conquistado tres veces la Eurocopa (2008-2012-2024) y el Mundial 2010. La huella del Barça ha sido clave (el posicionamiento de Pep Guardiola con Johan Cruyff es toda una obra de arte) y al trío del centro se le sumó un falso 9. Así ocurrió en la 2012 con Cesc Fàbregas y su sucesor se llama Mikel Oyarzabal.

En esta Copa del Mundo, desde el punto de vista táctico, se ha dado un giro inesperado: Pedri, quien parecía el más capacitado para dominar el centro del campo, ha terminado relegado al banquillo a partir de los cuartos de final. Sorprendente, sí, pero no ilógico.

Una cuestión de movimientos a optimizar... sin Pedri

Durante mucho tiempo criticado, Rodri ha demostrado por qué merece el Balón de Oro tras la Eurocopa. Mientras muchos jugadores empezaron fuertes y luego bajaron el ritmo, el capitán de España ha ido de menos a más. Su inicio en la fase de grupos fue flojo. Lento, impreciso, fue cuestionado con razón, mientras Martín Zubimendi esperaba su oportunidad. Al final, el Gunner no ha tenido ocasión de entrar porque su compañero ha subido el nivel. Y el gran perjudicado ha sido Pedri, superado por Fabián Ruiz, invicto con la Roja y que ha regresado justo a tiempo y en un estado de forma excelente. Y eso lo ha cambiado todo.

Fuera de forma y demasiado lento, el canario es ahora el hombre de los finales de partido, el que desespera a los rivales que ya han tenido que lidiar con Fabián durante más de una hora. La conclusión fue clara tras el duelo de octavos de final ante Portugal: Rodri-Pedri-Olmo-Oyarzabal no es un cuarteto, es un atasco en hora punta.

Fabián Ruíz libera las posiciones de cada uno

El parisino, más vertical, ha sido el principal receptor de los pases de Aymeric Laporte en la mitad izquierda. Con 56 pases acertados de 66 ante los Bleus, el andaluz ha firmado una gran actuación y, cuando Rodri, situado un poco más atrás, termina con 58 de 67, las oportunidades para el rival se reducen al mínimo.

Pero este tándem por sí solo probablemente no bastaría para imponerse colectivamente. Por eso cuenta con un doble apoyo: Dani Olmo y Mikel Oyarzabal. Jugar con un falso 9 es habitual. Pero hacerlo con dos... En el mapa de pases ante la Francia, se aprecia que la posición media de Oyarzabal (22 pases buenos de 24), que en teoría es el delantero centro, está más retrasada que... Fabián. Eso permitió a Olmo (¡29 de 30 en pases!) ocupar la posición de 9 y dar una asistencia a Pedro Porro en la segunda parte.

Pero ese fue el plan ante Francia y no fue igual en los cuartos de final ante la Bélgica, porque ante los Diablos, Olmo formaba un triángulo equilátero con Rodri y Fabián, mientras Oyarzabal se mantenía arriba. Y la opción preferida por Laporte no era Fabián, sino Rodri.

Más que un cuadrado o un rombo, este cuarteto forma un doble triángulo en el corazón del juego, con dos puntas ofensivas que bajan a recibir, sacan a los centrales de su zona y desorganizan por completo la presión rival. Porque, con la ayuda de los laterales y el peligro de Lamine Yamal que obliga al lateral izquierdo a abrirse, hasta el muro más sólido puede convertirse en puertas de vaivén.

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