Perú llega a París listo para jugar amistosos con una plantilla de edad media de 25 años
La selección de Perú ha iniciado una nueva fase rumbo a Europa. El lunes por la noche, con cánticos y una fresca ilusión, el conjunto partió hacia París para enfrentar los primeros partidos amistosos dirigidos por Mano Menezes. No se trató de un viaje ordinario, sino de una señal de cambio que anima a pensar en un reinicio prometedor.
En el aeropuerto Jorge Chávez, alrededor de cien seguidores se acercaron a la zona de salidas internacionales. La hora y el bochorno del comienzo de semana no evitaron que equipaciones y apoyo siguieran a los jugadores, que contestaron con muestras de afecto antes de traspasar el filtro migratorio. Un momento corto, pero ideal para reforzar el vínculo entre el equipo y los aficionados.
El grupo, ataviado con la nueva indumentaria alternativa, progresó cohesionado y dispuesto a posar para fotos con los fans. De forma simultánea, en París esperaban Oliver Sonne, Fabio Gruber, Álvaro Barco, Marcos López y Adrián Ugarriza, inmersos en sus rutinas en equipos europeos. Este martes, Menezes tendrá a todo el colectivo disponible para arrancar las sesiones de preparación.
El entrenador brasileño, que toma el reto de guiar otra vez a Perú al Mundial, lo dejó claro al subir al avión: “Se trata de los primeros avances en un trayecto extenso”. Consciente de la situación, hereda un conjunto marcado por tropiezos en los marcadores, aunque no en su esencia. Su labor implica reedificar desde ese fundamento, respaldado por una plantilla revitalizada: la media de edad alcanza los 25 años, con Pedro Gallese (36) como el más veterano y Juan Pablo Goicochea (21) como el más joven. En contraste, en la era de Ricardo Gareca la media fue de 29 años; con Juan Reynoso, 29.3; con Jorge Fossati, 28.9; y con Óscar Ibáñez, 28.5.
“Es fundamental que los noveles sumen minutos en encuentros internacionales para adquirir bagaje y prepararse para los próximos retos”, enfatizó Menezes. En la Videna, la renovación generacional ha pasado de ser un lema a una urgencia palpable.
En el seno del equipo, el discurso es parecido. Alex Valera, uno de los designados para consolidarse en la ofensiva, afirmó que intentará contribuir y recuperar su puntería. Asimismo, promesas como Vélez encaran el desafío con firmeza: “Lo daré todo por Perú”, declaró, sabedor de que cada chance podría definir su permanencia.
El programa en Europa resultará intenso. El equipo se ubicará en Francia para practicar unos días antes de su debut amistoso contra Senegal, un oponente de robusta condición atlética. Después, se desplazará para encarar a Honduras, en un encuentro que servirá para probar opciones y realizar correcciones.
Ambos duelos actuarán como laboratorio para Menezes. Independientemente de los outcomes, la atención se centrará en la reacción grupal, la asimilación de conceptos renovados y la forja de un marco sólido. De momento, no existen plazas fijas: todos arrancan en igualdad.
El sendero apenas comienza, pero ya ofrece pistas. Un conjunto que sale impulsado por su afición, un director técnico que valora los métodos por encima de la prisa y un fixture que obliga a enfocarse en el porvenir. Perú se dirige a París con más interrogantes que respuestas, pero con un factor inalterable: la esperanza de labrar de nuevo una narrativa memorable.
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