Mourinho se enfrenta a su antiguo club el Real Madrid en un duelo decisivo para su porvenir en la Liga de Campeones
El Real Madrid intentará conseguir el avance directo a los octavos de final de la Liga de Campeones de Europa este miércoles frente al Benfica, aunque en su trayectoria se cruza su polémico exentrenador José Mourinho.
El experimentado técnico portugués mantiene una leve posibilidad de llevar al Benfica a la fase de playoffs para octavos, pero requiere vencer al potente conjunto español y que ocurran otros resultados positivos.
Aunque el Real Madrid cuenta con 15 Copas de Europa en su palmarés, Mourinho nunca conquistó la Liga de Campeones con el equipo blanco, que dirigió desde 2010 hasta 2013, periodo en el que el Barcelona, su rival perpetuo, imperaba tanto en España como en Europa.
Su contrincante en el Estádio da Luz de Lisboa es un antiguo pupilo suyo, el exdefensor madridista Álvaro Arbeloa, uno de sus futbolistas más fieles durante su tiempo en el club capitalino.
Sin embargo, su buena conexión pasada no ha evitado que Mourinho hiciera una sutil pulla hacia él previo al encuentro.
"Para mí resulta sorprendente que entrenadores sin experiencia accedan a dirigir a los equipos más grandes del mundo", comentó Mourinho la semana anterior.
Esas palabras se vieron como un reproche al fichaje de Arbeloa para reemplazar a Xabi Alonso a inicios de enero.
Puyas de Mou
Arbeloa dirigía al equipo filial del Madrid, y este es su debut al mando de un primer equipo.
El español de 43 años contestó con cortesía a las afirmaciones de Mou: "Todos conocen lo que Mourinho representa para mí. Si un preparador como él opina, especialmente él, lo atiendo y lo estudio".
En su primera comparecencia ante los medios como técnico del Madrid, el exjugador defensivo indicó que lleva a Mourinho "en su interior" y que fue un "honor y un privilegio" jugar bajo sus órdenes.
Arbeloa aseguró que procuraría ser auténtico en vez de copiar al preparador lusitano de 63 años: "Aunque es verdad que no temo al fracaso, y jamás lo he temido, estoy convencido de que si tratara de ser José Mourinho, acabaría en un fracaso rotundo".
El Madrid cayó eliminado en octavos de la Copa del Rey ante el Albacete, de segunda división, en el debut de Arbeloa al frente, pero ha sumado tres triunfos consecutivos, entre ellos una contundente victoria por 6-1 sobre el Mónaco en Champions.
Tercero en la fase de grupos de la competición continental, un éxito contra el Benfica garantiza al Madrid el paso directo a octavos, evitando los playoffs y obteniendo la ventaja de disputar la vuelta en su estadio.
El Madrid prosiguió su camino tras la salida de Mourinho, pero ciertos rasgos característicos han resurgido, especialmente en los últimos tiempos, cuando el club se queja con asiduidad de las decisiones arbitrales en España.
La actitud defensiva de Mou ha sido adoptada por el presidente del equipo, Florentino Pérez, y la designación de Arbeloa implica que algunos elementos del enfoque del portugués también han vuelto.
El herencia
Mou defendía un Madrid basado en el contraataque, y Arbeloa sostiene que sería un fallo no explotar esa táctica.
"No puedo contradecir lo que surge de forma natural en los jugadores, al revés, debo esforzarme por potenciarlo", señaló Arbeloa después del triunfo del Madrid sobre el Villarreal el sábado.
Mourinho, un preparador singular admirado por Florentino Pérez, solo se ha medido al Real Madrid en una ocasión desde su partida en 2013, cuando entrenaba al Manchester United en 2017. Terminó en derrota por 2-1 frente al coloso español en la Supercopa de Europa.
En los primeros años después de abandonar el Madrid, se le vinculó esporádicamente con un retorno posible, aunque Florentino Pérez nunca avanzó en esa dirección, quizás al tanto de los impactos adversos que podría generar.
Mourinho intensificó la rivalidad entre el Madrid y el Barcelona hasta cotas inéditas en el fútbol actual, al protagonizar un episodio polémico al introducir el dedo en el ojo al entonces asistente del Barça, Tito Vilanova, en una reyerta tras una derrota en la Supercopa de España en 2011.
También surgieron roces en el vestuario del Madrid por la intensidad y las demandas de Mourinho.
¿El declive?
Desde su etapa estelar en el Oporto, el Chelsea y el Inter de Milán, que le abrieron las puertas del Madrid, la trayectoria del lusitano ha tomado un rumbo descendente.
Logró la Europa League con el Manchester United en 2017 en una fase complicada del club, antes de experimentar periodos anodinos en el Tottenham, la Roma y el Fenerbahçe.
El Benfica lo incorporó en septiembre, con la expectativa de que transformara el panorama, pero múltiples tropiezos en la Liga de Campeones los sitúan al filo de una salida prematura en Europa.
En la liga portuguesa, Las Águilas se ubican en el tercer lugar, a considerable distancia del puntero, el Oporto, que los apeó de la Copa de Portugal a principios de enero, lo que desató la ira de sus aficionados.
En vísperas de las dificultades que padece Mourinho, la llegada del Real Madrid ofrece una chance para que recupere algo de su lustre, aunque solo por una velada, ante un equipo que no lo ha olvidado.