Mbappé, Dembélé y Olise desatan una tormenta perfecta (e interminable) ante Irak (3-0)
Centro de datos del Francia-Irak
Lo de priorizar la seguridad de jugadores y aficionados está muy bien. Debe ser lo prioritario. Pero caray, no tiene razón de ser que se suspenda un partido durante ¡¡dos horas!! Y eso que ya lo vimos en el Mundial de Clubes. Pero a los futbolistas los rompes. Y a los seguidores los desesperas. Igual que existe el protocolo de tormenta eléctrica en Estados Unidos, la FIFA debería tener otro como un tiempo límite para reanudar o no un encuentro con ciertas garantías.
Dicho esto, en el comienzo original del mismo, en la noche del lunes, entró con ganas Francia. También su centenario capitán, Mbappé. Quería acabar con Irak por la vía rápida y, tras varias aproximaciones de advertencia, al cuarto de hora marcó el 10 galo. Un zurdazo desde la frontal que dobló los dedos de Basil para poner el 1-0 después de un asedio bestial. 15º gol de la estrella madridista en los Mundiales, igualando a un tal Ronaldo Nazario y quedándose a uno de Klose y a tres de Messi. Eso para empezar.
Los iraquíes bastante hacían con achicar agua. Y eso que del cielo de Filadelfia ya caía una tormenta de las buenas. Pero más aún recibían sobre el césped. Los de Deschamps sólo bajaron el ritmo tras la pausa de hidratación. Que ya me diréis para qué hidratarse si calor, precisamente calor, no hacía. Es Estados Unidos y da igual cortar el partido, pues lo que manda es el otro show, el de los patrocinadores.
Tras reanudarse el duelo, Al-Hamadi, que acababa de sustituir al lesionado Aymen Hussein, firmó el primer remate de los suyos... muy desviado. Ante semejante 'peligro', se contagiaron los franceses, muy imprecisos en el toque final. Ni Dembélé ni Barcola ni Olise andaban finos. Mbappé sí que estuvo a punto de marcar un golazo tras una mágica ruleta, pero le birlaron la bola cuando se preparaba para disparar. Por entonces, la lluvia arreció con aún más virulencia si cabe. Y nada más llegar al ecuador, se activó el protocolo por tormenta eléctrica.
Más de dos horas de suspensión
130 minutos después de la suspensión, a las 2:01 de la madrugada en España, se pudo reanudar el partido, una vez que la tormenta eléctrica se alejó definitivamente y que el cielo por fin cerró el grifo.
Sobre el césped pareció acomodarse mejor Irak, que compareció valiente, intentando mover el balón de manera aseada aun a riesgo de perderlo y de que Francia activase su temible contragolpe. Pero lo que no se esperaba nadie, y lo que acabó con sus opciones, es el grosero error de los asiáticos: en un saque de puerta, Tahseen le dio un pase a su portero que no se le da ni a un enemigo. Dembélé, atento, se hizo con el balón y le regaló el gol a Mbappé. 2-0 y 16º gol de Kylian, igualando a Klose y a dos de Messi.
Tan noqueados se quedaron los iraquíes que era un secreto a voces que el tercero iba a llegar casi de inmediato. Tardó 10 minutos, después de que Olise estrellara un disparo en el larguero y Rabiot fallara un cabezazo a puerta vacía. Fue Dembélé quien picó con su aguijón para hacer el 3-0, asistencia mediante de Olise.
De agradecer fue que Irak no bajara los brazos. Aprovechó momentos de relajación de los de Deschamps tras varias sustituciones y Al-Hamadi incluso rozó el gol. Se quedó a un par de centímetros de cantarlo. Pero fue como un oasis en el desierto. Y una llamada de atención para que Francia se pusiera las pilas. Enseguida se instaló en el último tercio del campo en busca del cuarto gol, que tuvo Mbappé en sus botas en varias y clarísimas ocasiones. No llegó, pero el trabajo ya estaba hecho. Y bien hecho.
Jugador Flashscore del partido: Dembélé (Francia).