Kylian Mbappé tiene mucho en juego en este Mundial
Las estadísticas y lo que esconden son conocidas por Kylian Mbappé, quizás mejor que por nadie. Es el máximo anotador en la historia del PSG, pero no ha conseguido forjar un lazo sólido con la afición, que muestra preferencia por Edinson Cavani, Zlatan Ibrahimovic, Javier Pastore, Pauleta e incluso por Amara Diané, el futbolista que evitó el descenso del club antes de la llegada de Qatar.
En el Real Madrid, pese a haber conseguido dos galardones de Pichichi y sus 15 tantos en la Champions League esta campaña, el atacante ha recibido críticas cada vez más severas debido a las dos temporadas sin títulos del equipo y a su entrega sobre el terreno de juego.
Con la selección francesa, a falta de dos dianas para convertirse en el máximo artillero histórico del combinado, también se pone en duda su rol. Jamás ha destacado en la Eurocopa, ni en 2021 ni en 2024, y el Mundial continúa siendo su competición predilecta. En 2018 fue el elemento diferencial desde la banda derecha, futbolista insignia en 2022, y actualmente Mbappé es el capitán de la Équipe de France. No obstante, dista mucho de alcanzar la unanimidad, en un nivel de exigencia inédito desde su estreno en 2018.
A sus 27 años, Mbappé afronta su último Mundial dentro de la veintena. Es un instante crucial. Tres años y medio después de su hat-trick en la final, el de Bondy sigue aprovechando esa estela, pese a que solo uno de esos goles provino de una jugada, pues siempre significa una amenaza permanente para cualquier defensa. Aunque defiende poco o nada, con una sola acción puede anotar en cualquier instante. Si los seguidores más acérrimos albergan dudas, el gran público, ese que solo ve fútbol cada dos años, aún lo considera el mejor futbolista francés, a pesar de que Ousmane Dembélé ha ganado dos Champions y un Balón de Oro y Michael Olise se está afianzando como el director de juego en cada encuentro.
No obstante, entre el cariño y el resentimiento, la frontera es muy delgada, especialmente en el fútbol. Para Mbappé, este Mundial constituye el pilar de lo que está por venir en su trayectoria. Si vuelve a defraudar como en 2024, su condición de líder y estrella quedará cuestionada, incluso para los aficionados esporádicos, herederos de los descalabros de 2002 y 2010. Si fracasa, será el principal apuntado. Una circunstancia que situaría al nuevo seleccionador frente a un desafío candente desde el primer instante.