Kakà defiende el Mundial de 48 selecciones: "Es más bonito"

Kakà defiende el Mundial de 48 selecciones: "Es más bonito"

El inolvidable mediapunta del Milan y de la selección brasileña Kakà, presente en el Fanatic Fest, el festival deportivo que se celebra en el Javits Center de Nueva York, ha hablado sobre sus Mundiales, sobre su excompañero en el club rossonero David Beckham, que también estuvo en el evento, y sobre sus impresiones de esta edición del torneo.

Pregunta: ¿Cómo es reencontrarse aquí junto a David Beckham?

Respuesta: Estar aquí con David es algo increíble. Siempre he sido un grandísimo admirador suyo y hoy puedo decir también que ser su amigo es una de las cosas más bonitas que me han pasado.

Cuando estaba en el Milan y se empezó a hablar de la posible llegada de David, en el vestuario había mucha ilusión. Todos conocían su profesionalidad y la gran persona que es. Para mí, además, era aún más especial porque jugábamos en la misma posición.

Cuando llegó fue increíble. Tuve la suerte de compartir con él el campo y el vestuario. Me ha enseñado muchísimo. Verle entrenar cada día, observar su comportamiento dentro y fuera del campo ha sido una lección constante. Volver a estar hoy a su lado es realmente algo especial.

P: ¿Cómo valora el primer Mundial con 48 selecciones?

R: Pasar de 32 a 48 selecciones era un reto enorme. Al final, sin embargo, creo que todos han visto lo bonito que ha sido. Más equipos, más países representados, más personas involucradas. El fútbol realmente une al mundo y este Mundial lo ha demostrado.

Ha salido incluso mejor de lo que esperaba. Hemos visto grandes partidos, muchas sorpresas como Cabo Verde y Congo, y muchos nuevos talentos emergiendo. Hacer el Mundial más grande era un reto, pero para mí se ha superado con éxito.

P: ¿Cuál es el recuerdo más bonito de sus Mundiales?

R: He tenido la suerte de jugar tres Mundiales. En 2002 tenía 20 años, estaba empezando mi carrera y Brasil ganó la final contra Alemania. Levantar la Copa del Mundo y convertirme en campeón del mundo es el recuerdo más bonito de mi vida.

Después jugué el Mundial de 2006. Quizá, tras haber ganado el de 2002, uno casi se vuelve adicto a la victoria y piensa que es normal llegar hasta el final. Teníamos un equipo extraordinario. Marqué mi primer gol en un Mundial contra Croacia en el partido inaugural, pero caímos en cuartos ante Francia. Fue entonces cuando entendí lo difícil que es ganar un Mundial. Y ese triunfo de 2002 se volvió aún más especial para mí.

Por último, disputé el Mundial de 2010 en Sudáfrica. Fue una experiencia increíble: un país diferente, gente diferente, un apoyo extraordinario. También en esa ocasión nos quedamos en cuartos de final, contra Países Bajos. En conjunto, mi trayectoria en los Mundiales sigue siendo algo realmente especial.