Guardiola celebra la victoria del Manchester City en la final de la Carabao Cup
Nico OReilly capitalizó un fallo espectacular del guardameta del Arsenal, Kepa Arrizabalaga, anotando de cabeza el primer tanto del equipo visitante en el complemento, y el zaguero repitió la hazaña poco después para asegurar el éxito en Wembley el domingo.
Este logro supuso un bálsamo para Guardiola después de un tramo complicado, marcado por la salida prematura en octavos de la Champions League frente al Real Madrid.
Los resultados igualados en la Premier ante Nottingham Forest y West Ham lo sitúan a nueve puntos del puntero, que es el Arsenal.
Logramos un triunfo fantástico. Superar a ese rival lo convierte en algo único, comentó Guardiola.
Reviste gran importancia. Obtener cualquier copa resulta complicado, especialmente ante un conjunto como el Arsenal, que junto al Bayern Múnich y el Barcelona, figura entre los más fuertes de Europa.
No logramos vencer ni al West Ham ni al Nottingham Forest. Caímos ante el Real Madrid en ambos partidos. Nadie habría apostado por nosotros.
Es algo especial tras dos semanas complicadas. Estoy encantado porque Mikel Arteta ha forjado un conjunto casi invencible. Una quinta Carabao Cup en diez años no es nada despreciable.
En contraste con el Arsenal, que padeció el yerro de Kepa, el City se benefició del aporte decisivo de James Trafford, quien ejecutó una soberbia triple atajada en el primer tiempo, en una narrativa de dos arqueros reservas que emergieron como protagonistas.
James nos rescató en los inicios. Nathan Ake estuvo magnífico esta vez. Todos aportaron su granito de arena, afirmó Guardiola.
Debíamos manejar una situación que no nos ha salido bien esta campaña, sin posesión. Me cuesta creer lo sólido que fuimos en la segunda mitad, sobre todo ante ese oponente.
Guardiola se desató en éxtasis tras el doblete de OReilly, iniciando una carrera eufórica por la banda que le costó una tarjeta amarilla.
Esta reacción reflejó su fervor en una temporada irregular para el City, donde han surgido rumores sobre una posible renuncia al concluir el curso.
El técnico español no pensó en excusarse una vez que su equipo sumó el trofeo número 19 en su exitosa década al mando, rompiendo así una sequía sin títulos de la temporada anterior.
Si no puedo festejar en ese instante contra ese rival, la pasión es parte de mi esencia con este estilo de juego. Eso fue por los futbolistas, explicó.
No soy una inteligencia artificial. Soy humano. Deseo celebrar. ¡Adelante, dame otra amarilla!
Aún me apasiona competir. Hoy representó un desafío genuino.
No se trata de la Premier ni de la Champions, lo admito. Pero el adversario es formidable. Ha sido extremadamente arduo.