Gianinna Maradona afirma que existía un plan para manejar a su padre que acabó descontrolado
El personal médico que atendía a Maradona, fallecido a los 60 años durante una internación en su hogar después de una intervención neuroquirúrgica, enfrenta un juicio por homicidio con dolo eventual, lo que implica que la fiscalía sostiene que eran conscientes de que sus decisiones podrían resultar letales.
Mientras progresa el proceso judicial por la muerte de su padre en un juzgado al norte de Buenos Aires, Gianinna Maradona dirige sus críticas hacia el equipo sanitario y el círculo cercano del exjugador de fútbol.
"Claro que sé que existía un plan, probablemente había un plan, dirigido por alguien, y sin duda se les escapó de las manos", comentó en una charla virtual con reporteros esta semana.
Gianinna, de 36 años, extiende su recelo al representante, la asesora contable y los ayudantes personales que gestionaban la rutina diaria de El Diez. "No logro concebirlo (…) y afirmar 'el plan era matarlo', ¿acaso Matías Morla quería tener la vida de mi padre bajo su dominio? Probablemente sí. Y lo logró", declaró.
Junto a Morla, Gianinna acusa al exsecretario Maximiliano Pomargo y a la contadora Vanesa Morla, a quienes considera culpables y que deberían ser procesados en este caso, al igual que lo son en otro por estafa relacionada con las marcas del exdeportista.
Para el Ministerio Público, que apunta solo al equipo médico, Maradona fue víctima de un "conjunto de aficionados" que incurrió en negligencias graves durante una "atención inhumana". Los implicados, pese a tácticas variadas, proclaman su inocencia.
"En mi opinión, todos son responsables, unos en mayor medida que otros", expresó Gianinna refiriéndose a los siete especialistas sanitarios, encabezados por el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, quienes podrían recibir hasta 25 años de cárcel.
El juicio en San Isidro, que arrancó en abril, representa el segundo esfuerzo por aclarar la muerte del ícono, después de que se invalidara el anterior debido a que una magistrada intervenía en un documental no autorizado sobre el caso.
En la vista se examina tanto la idoneidad como las circunstancias de la atención domiciliaria del astro, quien murió por un paro cardiorrespiratorio y un edema en los pulmones el 25 de noviembre de 2020. Una octava procesada, una enfermera, será juzgada por separado ante un jurado.
"Estrategia subyacente"
Según Gianinna, cada resolución médica ocultaba un interés financiero. "Existía una estrategia de base (…) y alguien la coordinaba. Todos recibían directrices claras e instrucciones y las acataban", explicó.
El propósito, a su juicio, consistía en retener el dominio sobre el exjugador para garantizar la rúbrica de acuerdos y el manejo de sus propiedades intelectuales.
Tras la cirugía para tratar un hematoma subdural el 3 de noviembre de 2020, parientes, amigos cercanos y el equipo médico debatieron formas de alejarlo del alcohol y los fármacos psiquiátricos.
Con ese objetivo, Luque y Cosachov propusieron que el cuidado en el hogar superaba a un ingreso forzado en un centro psiquiátrico.
"A ellos no les convenía que mi padre estuviera en un hospital mental porque eso arruinaría muchos planes de Morla", denunció Gianinna. "Todo el tiempo priorizaban el aspecto económico sobre la salud de mi padre, por eso optaron por la internación en casa".
La familia consintió, relató Gianinna, porque en ese momento pensaban que beneficiaba a su padre. Luque, en su visión, recibía órdenes específicas: "Debía (…) persuadirnos de la internación domiciliaria para no soltar el control", afirmó.
"Médico principal"
"Independientemente de lo que Luque intente argumentar ahora sobre no ser su médico, en realidad asumió la responsabilidad, era quien mandaba, su doctor de confianza", insistió Gianinna.
En la mayoría de las sesiones del nuevo proceso, el neurocirujano ha solicitado declarar para resaltar que veía a Maradona como "amigo" y no como paciente de cabecera, y que su rol se redujo a recomendar expertos y quitarle los puntos de la operación.
La hija del ídolo menciona haber notado indicios del declive físico de su padre que nadie abordó. "Estaba inflamado y lo señalé. Me dijeron que era habitual, por permanecer en cama", detalla.
Los mensajes de voz divulgados de los médicos, que ella describe como "repugnantes" y "aterradores", revelan que, mientras ella alarmaba, ellos tramaban cómo "protegerse jurídicamente".
"No lo comprendo", concluyó Gianinna.