Gallardo en River: ¿está cerca el fin de una segunda etapa distante de la época de oro?

Gallardo en River: ¿está cerca el fin de una segunda etapa distante de la época de oro?

El célebre dicho que inmortalizó Miguel de Cervantes en "El Quijote", según el cual "nunca segundas partes fueron buenas", parece encajar a la perfección con el segundo período de Marcelo Gallardo al frente de River Plate.

Esta segunda fase del Muñeco en el club, iniciada en agosto de 2024, dista mucho de aquella primera etapa memorable que lo convirtió en una leyenda del equipo millonario, al lograr 14 trofeos, más que cualquier otro.

Después de encadenar tres derrotas consecutivas en la liga, el técnico de 50 años podría no estar presente en el próximo encuentro de su escuadra, contra Banfield el jueves en el Monumental, correspondiente a la séptima fecha del torneo Apertura, que da inicio el martes.

Desde mediados de 2014 hasta finales de 2022, Gallardo construyó una era de esplendor en uno de los grandes del fútbol sudamericano, destacando por ganar dos Copas Libertadores (2015 y 2018), una de ellas derrotando en la final al rival eterno Boca Juniors, además de una Copa Sudamericana (2014).

Sin embargo, tras un 2022 discreto, el entrenador optó por marcharse. Después de casi un año sin actividad, asumió en Al-Ittihad de Arabia Saudita, de donde lo despidieron por pobres rendimientos a mediados de 2024.

Semanas más tarde, y tras la salida de Martín Demichelis, quien lo había sucedido en ese año y medio de ausencia, Gallardo regresó al banquillo del Millonario para una segunda etapa que ahora cojea.

 

Caída en picado

 

Al volver a River, el Muñeco rubricó un contrato hasta finales de 2025 que el nuevo presidente, Stefano Di Carlo, extendió hasta diciembre de 2026, aun con un año en el que el conjunto ni siquiera accedió a la Libertadores.

Junto a esa sorprendente exclusión del certamen continental más relevante, Gallardo ha sumado varios tropiezos al no alzarse con ninguno de los múltiples títulos en oferta en la competición doméstica, a pesar de haber gastado más de 70 millones de dólares en potenciar la plantilla.

El domingo, River cayó 1-0 en su desplazamiento al puntero Vélez Sarsfield, lo que lo relegó al décimo puesto en su grupo y al vigésimo primero en la clasificación general de 30 equipos.

Para mayor aflicción, el equipo solo ha marcado cuatro goles en seis duelos de liga, ninguno por parte de sus atacantes, lo que evidencia un preocupante vacío en el ataque.

Estas cifras adversas se arrastran desde el pasado año: River es el club con más caídas (12) en los últimos 20 encuentros locales, un registro inadecuado para una de las entidades más seguidas y fuertes de Argentina.

Tras la derrota ante Vélez, Gallardo evitó la conferencia de prensa postpartido habitual y los medios locales indicaron que el preparador tomará unas horas para meditar, analizar el panorama y determinar si puede enderezar la situación o, en cambio, opta por abandonar el cargo. 

 

"No contemplo renunciar"

 

"La afición obviamente no está satisfecha cuando perdemos y lo está cuando vencemos. Debemos hallar esa conexión entre la gente y el equipo", manifestó el Muñeco la semana anterior, tras una victoria ajustada 1-0 frente a Ciudad de Bolívar (de segunda categoría) en la Copa Argentina.

"No contemplo dar un paso atrás. Todo el revuelo por los resultados siempre existe, especialmente cuando no son positivos. Pero si eso nos perturba, significa que no creemos en lo que hacemos. Y yo sí creo, todos lo creemos", añadió.

Gallardo, por ahora, se reencontrará con sus seguidores el jueves en el Monumental, donde es improbable que los miles de partidarios del equipo de la banda roja abucheen al ídolo que tiene su estatua casi a la entrada del estadio.

Desde la cúpula directiva encabezada por Stefano Di Carlo, la voluntad es respaldar sin interferencias la resolución del emblema, quien tiene la última palabra sobre su porvenir.