Faltando apenas días para el Mundial, el aeropuerto de Los Ángeles se vuelve un tormento para los turistas
Tras 18 horas de viaje, el contratista experimenta una muestra del caos que aguarda a los miles y miles de turistas que visiten la gigantesca urbe californiana durante el Mundial 2026, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio en América del Norte.
"No hay señales que expliquen realmente adónde tengo que ir", afirmó James, quien visita Los Ángeles con su esposa y dos hijos. "He investigado pero aún así lo estoy pasando mal", añadió.
James, un estadounidense de 47 años que ha estado en Los Ángeles en otras ocasiones, se compadece de los turistas extranjeros. "Estoy desorientado... esto es realmente frustrante", señaló.
La mala fama del Aeropuerto de Los Ángeles, la principal terminal aérea de la cuna de Hollywood, es legendaria.
El año pasado Netflix lo describió como "una cámara de tortura" en un anuncio de "Miércoles", su serie derivada de "La Familia Adams".
Cada día transitan alrededor de 95.000 vehículos frente al aeropuerto, la mayoría de los cuales se atascan en una vía con forma de herradura que rodea todas las terminales y que termina generando un cuello de botella para decenas de miles de pasajeros que buscan que los recojan o los dejen lo más cerca posible.
"Puzle"
Para descongestionar el tráfico, los taxis y los servicios de transporte compartido deben recoger a sus pasajeros en una terminal situada fuera de ese circuito.
Para acceder a esa terminal, los viajeros tienen que coger un autobús. Sin embargo, existen varias líneas de autobuses gratuitos que operan frente al aeropuerto, cada una con distintos destinos y paradas.
La única distinción es el color: verde para la parada de taxis, morado para el servicio de alquiler de coches, rojo para los hoteles y rosa para otras terminales. Son los viajeros quienes deben averiguar qué autobús les corresponde y dónde se detiene.
A causa de este "puzle", LAX, como lo denominan los lugareños, "es un aeropuerto que a los angelinos les encanta odiar", dijo Joschua Schank, académico del Instituto de Transporte de la Universidad de California, Los Ángeles.
El Mundial de 2026 suponía una oportunidad para que la megalópolis mejorase su imagen, dos años antes de acoger los Juegos Olímpicos.
Un tren aéreo que debía conectar LAX con el metro tendría que haber entrado en servicio antes del torneo, pero el proyecto, valorado en 3.500 millones de dólares y cuyo inicio estaba previsto para 2023, se ha retrasado debido a disputas con la empresa de construcción.
Los trenes ya están circulando sin pasajeros en período de prueba, pero el servicio no tiene fecha de inauguración. LAX rehusó conversar con AFP.
Schank señaló que el proyecto "no recibió la atención que realmente merecía por parte de las autoridades elegidas en términos de urgencia".
"Suplicio"
El experto afirmó que Los Ángeles, diseñada con enormes autopistas pensadas para vehículos privados, lo tiene más complicado para mejorar su red de transporte público de manera rápida en comparación con otras urbes estadounidenses.
Con tan solo seis líneas, el metro no cubre la extensión de esta megaciudad que alberga a diez millones de personas.
Durante el Mundial de 2026, Los Ángeles pondrá a disposición 300 autobuses para trasladar a los aficionados desde distintos puntos de la ciudad hasta el estadio SoFi, en Inglewood, vecino al aeropuerto.
A un coste de 1,75 dólares, supone una pequeña victoria para los espectadores, que en Nueva York deberán pagar 105 dólares por un billete de ida y vuelta en tren al MetLife Stadium, en la vecina East Rutherford.
Schank destacó que, una vez que empiece a operar el tren aéreo que conectará el aeropuerto con la red de metro, deberían incorporarse líneas de autobús para ampliar los destinos, lo que fomentaría el uso de la red.
Otra propuesta para acabar con los atascos en el aeropuerto es imponer un peaje a los vehículos particulares que recogen o dejan viajeros.
"Los políticos deben actuar si quieren que los Juegos Olímpicos sean un éxito", comentó.
Por su parte, la nigeriana Henrietta Henry ofrece un consejo a los aficionados que lleguen para el Mundial de fútbol. "Prepárense", advierte Henry, que ha visitado Los Ángeles en varias ocasiones. "La primera vez fue un auténtico infierno para mí".