El técnico que abandonó su cargo tras entrenar al Messi de doce años, el mejor futbolista del planeta

El técnico que abandonó su cargo tras entrenar al Messi de doce años, el mejor futbolista del planeta

Si introduces en Google Maps "Estado de Israel 525, Rosario, Argentina", el resultado aparece claro: "Casa natal de Leo Messi", la estrella que con treinta y ocho años se prepara para batir un nuevo récord al tomar parte en seis ediciones del Mundial.

Se encuentra en una vía sinuosa de un barrio obrero situado al sur de esta urbe portuaria erigida a las márgenes del río Paraná, el segundo río de agua dulce más extenso del continente sudamericano.

Allí residía la familia Messi el 24 de junio de 1987, día en que vino al mundo el tercer hijo de cuatro hermanos, actual emblema de la selección argentina que intentará revalidar su corona en la Copa del Mundo de 2026, entre el 11 de junio y el 19 de julio.

La casa vacía se ha convertido en una especie de templo laico.

En la verja de acceso ondea una bandera de Colombia que muestra el alcance internacional del ídolo: "Leo, tu grandeza supera fronteras, gracias por el fútbol y la magia que nos regalas. Con gratitud, un colombiano".

A escasos metros nació Walter Barrera, compañero de infancia de Leo, quien ahora tiene treinta y nueve años. Se conocen desde la cuna y sus hogares estaban separados por solo dos viviendas.

Desde muy temprana edad resultaba evidente que el camino de Messi pasaba por el fútbol.

"Desde pequeño todos intuíamos que él llegaría lejos en el deporte, era un fenómeno. Al verlo jugar de chaval pensabas '¡increíble!'. Lo relata Walter.

"Pillos, pero inocentes"

El compañero de andanzas de Leo evoca cómo experimentaban con varios deportes en las vías públicas: rugby, béisbol, fútbol tenis. Y también aquellas veces que provocaban la ira de los soldados por su prisa en llegar al colegio.

"Rompíamos los alambrados del Batallón 121 para atajar por el recinto y acortar el trayecto a la escuela, y algún soldado de vigilancia nos perseguía", narra a la AFP entre carcajadas Walter, aunque matiza de inmediato: "Éramos bastante pillos, pero inocentes".

Andrea Sosa es en la actualidad una maestra jubilada, pero en 1997 impartía clases de matemáticas en quinto y sexto curso en la escuela General Las Heras, cerca de la morada de los Messi.

Explica a la AFP que a Lionel "le encantaba precipitarse al patio en el recreo para patear el balón, lo formaban con lo que pillaban: papeles, calcetines, tapas de refrescos".

La Pulga, apodo que recibió en la niñez por su complexión, se distinguía por su rapidez y destreza.

Las personas que lo observaron en acción con ocho años afirman que ejecutaba las mismas jugadas que más tarde mostró, cuando el planeta lo conoció en el Barça desde 2004.

En el recuerdo de Domínguez, su primer técnico, "lo que realiza Leo en la actualidad en un campo de élite o en un Mundial, ya lo ejecutaba con doce años".

"Dominaba cada aspecto"

Después de su etapa en el club Abanderado Grandoli, Messi se presentó a una prueba en Malvinas Argentinas, las divisiones inferiores de Newell's Old Boys, equipo de cuya afición es partidario.

"Iniciamos en 1999 con Leo (...) y para mí supuso un obsequio divino", rememora Domínguez, de setenta y dos años. "Una vez me interrogaron sobre qué reconozco de mis enseñanzas cuando veo jugar a Leo. Nada, pues no era posible instruirlo en nada, él lo dominaba todo".

Al cesar en su labor con él ese mismo año, notificó al responsable del club su dimisión: "Al afirmar que había dirigido al mejor futbolista del mundo, me quedé corto: en mi opinión es el más grande de todos los tiempos".

La situación económica de la familia Messi a finales del siglo XX no era favorable.

Adrián Coria fue el preparador de Leo en su ascenso a categorías superiores en Newell's, y después lo reencontró en el Barcelona y en la albiceleste como asistente de Gerardo Martino. Recuerda que Jorge Messi transportaba a su hijo a los entrenamientos con gran sacrificio.

Contaban "con un Renault 12 que se caía a pedazos" y en ocasiones confesaba no saber si regresaría al día siguiente "porque le faltaba combustible", relata a la AFP.

Jorge había quedado sin trabajo ni seguro médico cuando diagnosticaron a su hijo un trastorno de crecimiento que demandaba un tratamiento oneroso.

"En aquella época Leo medía cuarenta centímetros menos que sus pares y pesaba quince kilos inferiores. Imagina lo que supone eso para un deportista. Devastador", indica Coria.

Sin embargo, él ya "tenía claro su objetivo vital: deseaba ser futbolista, el número uno".

Con la garantía de que resolverían su issue de crecimiento, Messi abandonó Newell's e ingresó en el club catalán en 2000, con apenas trece años.

Lo demás es una historia ampliamente difundida.