El Celtic se acerca al Hearts y la competición por el campeonato escocés gana en emoción
El primer tanto de Kelechi Iheanacho en medio año ha asegurado un triunfo importante en Dens Park, dejando al Celtic, en el tercer puesto de la clasificación, a tan solo tres puntos del Hearts.
Iheanacho superó a Ryan Astley, jugador del Dundee, para dominar un pase alto de Marcelo Saracchi y anotar de cerca en el minuto 82.
El Celtic había caído en sus tres desplazamientos previos a Dundee este año y todo apuntaba a otro revés cuando Simon Murray restableció la igualada desde el punto de penalti, gracias a la revisión del VAR, en el minuto 57.
Steven McLean concedió el penalti una vez que Astley tocó el balón con el brazo abierto de Colby Donovan.
Antes de eso, el Dundee no había creado apenas amenazas y ya perdía por un gol de Yang Hyun-jun con un disparo preciso en el minuto ocho.
El Celtic malogró diversas oportunidades previas al empate, pero el ansiado tanto de Iheanacho se produjo justo antes de la expulsión de Astley, lo que permite al conjunto de Martin O'Neill seguir en la pugna por el liderato.
Por su parte, el entrenador del Hearts, McInnes, expresó su decepción por el pobre rendimiento de su equipo en el estadio del último clasificado, Livingston.
Los de Edimburgo solo mantienen un punto sobre el Rangers, que ocupa el segundo lugar y el sábado superó 4-2 al Dundee United, situándose en lo más alto de la tabla por primera vez en más de dos años, aunque de manera provisional.
Con el apoyo de 7000 seguidores en Almondvale, el Hearts encajó un gol tempranero de Stevie May para el Livingston.
El equipo escocés respondió con tantos de Lawrence Shankland y Claudio Braga.
Sin embargo, un envío de Craig Halkett hacia Islam Chesnokov fue robado, permitiendo a Lewis Smith igualar en el minuto 58.
La ira del Hearts creció en los minutos extras, cuando Marc Leonard recibió una roja por impedir una clara oportunidad de gol de Robbie Muirhead.
Sin duda hemos desperdiciado dos puntos. Recibimos dos tantos muy evitables. Llegamos con gran ilusión, los hinchas respondieron y creí que estábamos listos para ganar, declaró McInnes.
Deberíamos haber controlado mejor la posesión y el ritmo del encuentro, pero fallamos en mantener esa superioridad.
Al encajar un gol, pese a que queden treinta minutos, mentalmente el panorama cambia porque hay que esforzarse de nuevo. El Livingston, como equipo en posiciones bajas, halló un resquicio para resistir.