El arduo trayecto de las jugadoras de fútbol de Bangladés hacia la Copa de Asia

El arduo trayecto de las jugadoras de fútbol de Bangladés hacia la Copa de Asia

La selección femenina de Bangladés compite por primera vez en la Copa de Asia, un hito que representa el fin de un largo anhelo para estas deportistas, quienes han vencido múltiples barreras tanto en el campo como en su vida cotidiana.

El martes, las jugadoras bangladesíes cayeron derrotadas ante China, la actual defensora del título, en su debut en Sídney, Australia, donde el viernes se medirán a Corea del Norte en su siguiente encuentro.

Sin embargo, solo el hecho de estar en este torneo que se celebra en Australia ya es un triunfo para este equipo joven, que jamás había tomado parte en una cita de este calibre.

En este país del sur de Asia, con 170 millones de habitantes, el rechazo social, las demandas familiares, la miseria económica y los grupos religiosos más extremistas han marginado por décadas a las mujeres y niñas del ámbito deportivo.

"Mi hermana y yo soñábamos con ser futbolistas, y por eso mis padres, especialmente mi madre, tuvieron que aguantar críticas muy severas", relata Afeida Khandaker, de 20 años, quien lidera el equipo como capitana.

"Solo poder hablar de la selección femenina ya es un honor para mí", comenta a la AFP Saiful Bari Titu, de 53 años, integrante del staff técnico de la Federación de Fútbol de Bangladés, durante un entrenamiento del equipo nacional sub, en el estadio principal de Daca. "Han enfrentado numerosas oposiciones".

Visibilidad

En realidad, estas jóvenes están acostumbradas a batallar, y no solo dentro del césped.

"Nuestras futbolistas jóvenes vienen de hogares humildes, y frecuentemente las familias no logran ofrecerles apoyo financiero", detalla Khandaker Arif Hossain Prince, padre de la capitana, quien gestiona un centro de adiestramiento para chicas en fútbol.

"Algunos padres son conductores de rickshaw, obreros o vendedores de té. Hay quienes no pueden permitírselo y abandonan el deporte. Yo mismo a veces quiero tirar la toalla cuando veo a una chica dejarlo", confiesa a la AFP.

"Mucho más chicas se unirían si la sociedad fuera algo más tolerante", sostiene su hija Afeida, nacida en Satkhira, al sur de Bangladés, una zona donde candidatos islamistas obtuvieron varios escaños en las elecciones del 13 de febrero.

Muchas tuvieron que abandonar el fútbol tras la secundaria, añade, debido a las protestas de los vecinos al ver a las adolescentes jugar con shorts cortos.

El entrenador nacional Peter Butler declaró en una charla con la FIFA que su presencia en la Copa de Asia "aumentará la exposición de sus habilidades".

"El propósito clave es establecer fundamentos firmes y desarrollar un plan que permita a Bangladés clasificarse de manera continua", agregó.

Ennima Khanom Richi, de 20 años, ha presenciado cómo numerosas compañeras dejan el fútbol, principalmente después de matrimonios impuestos.

Evolución de las mentalidades

"Las familias a menudo no resisten la presión social, y terminan vetando que sus hijas jueguen", se queja la futbolista, que participa en una liga local.

Los dos años de inestabilidad tras la caída del gobierno autoritario de la ex primera ministra Sheikh Hasina, en agosto de 2024, debido a revueltas sociales intensas, no han alterado esta realidad.

Aun así, los esfuerzos de la BFF en el terreno durante varios años empiezan a rendir resultados.

Actualmente, más de 40 clubes de fútbol en todo el territorio entrenan a niñas desde los nueve años.

"Ni siquiera contábamos con una selección nacional femenina antes de 2008", evoca Mahfuza Akter Kiron, de 59 años, encargada de la rama femenina en la BFF.

Los salarios que reciben las jugadoras de la selección son aún reducidos, pero proporcionan una estabilidad económica básica a varias decenas de hogares.

Los patrocinadores empiezan a mostrar interés en el fútbol femenino, al tiempo que las actitudes sociales van cambiando.

Ahora la gente viene "a verme cuando vuelvo a casa", indica Afeida Khandaker, la capitana del equipo.