Cruz Azul y Pumas empatan en la ida de la final de la Liga MX

Cruz Azul y Pumas empatan en la ida de la final de la Liga MX

Cruz Azul: K. Mier; J. Márquez, W. Ditta, G. Piovi, O. Campos (L. Romero); A. Palavecino, A. García; J. Paradela (A. Morales), C. Rodríguez (A. Montaño), C. Rotondi y C. Ebere (G. Fernández) (4-2-3-1). D.T. Joel Huiqui.

Pumas: K. Navas; R. López, N. Silva, R. Duarte, A. Ángulo; U. Antuna (P. Benenvendo), P. Vite, S. Trigos, J. Carrillo; R. Morales y Juninho (A. Carrasquilla) (4-4-2). D.T. Efraín Juárez.

El mediocampo es el motor de Cruz Azul. En esa zona, la intensidad y el dinamismo celeste se transforman en una entidad autónoma, ávida de recuperar el balón y generar peligro. Carlos Rodríguez, un cerebro ofensivo con libertad para moverse y crear, encabeza esta filosofía de juego. Aunque no fue incluido en la lista de Javier Aguirre para el Mundial, Rodríguez ha sido clave en el planteamiento de Joel Huiqui para presionar alto y dominar al rival.

Sin dejarse afectar por el ambiente emotivo de una final ante Pumas, otro histórico del fútbol mexicano, Cruz Azul mantuvo su estilo y buscó arrancar con ventaja en el partido de ida.

Navas, descomunal

Efraín Juárez, consciente de las virtudes de Cruz Azul, ajustó el mediocampo de Pumas desde el inicio. Optó por sacrificar el juego vertiginoso que los ha caracterizado para buscar mayor solidez defensiva. Sin embargo, la presencia de Santiago Trigos en lugar de Adalberto Carrasquilla no fue suficiente para frenar el impulso de La Máquina, que dominó ampliamente en la primera mitad.

Como en otros encuentros de esta Liguilla, Pumas resistió el embate inicial y, cuando la presión azul amenazó su portería, contó con un as bajo la manga: Keylor Navas. El meta costarricense, tricampeón de Europa, fue decisivo para mantener su arco inviolable, compensando la falta de contundencia en ataque de su equipo.

Tres intervenciones de lujo en los primeros 15 minutos ahogaron el grito de gol de una afición cementera que abarrotó el Estadio Ciudad de los Deportes, su hogar durante décadas. La jerarquía de Navas le dio un respiro inmerecido a su equipo, que logró llegar al descanso sin goles en el marcador.

El planteamiento de Juárez

Sin pretensiones creativas y ante la importancia del partido, Juárez profundizó en su enfoque conservador, dejando todo para la vuelta en casa. Sin tapujos, llegó a colocar una línea de seis defensores en ciertos momentos. Su apuesta se centró en el contragolpe, aprovechando la velocidad de Antuna y Carrillo por las bandas, con Robert Morales como referencia ofensiva.

Para potenciar el ataque, introdujo a Adalberto Carrasquilla en el mediocampo. El panameño, con visión y calidad en el pase, buscó aprovechar los pocos espacios para lanzar a sus delanteros hacia el arco de Kevin Mier. Esta táctica casi da frutos cuando Antuna se plantó frente al meta colombiano, aunque su remate al minuto 61 terminó en esquina.

Con Carlos Rodríguez marcado estrechamente por Pedro Vite, Cruz Azul se vio atrapado en el bloque defensivo de Pumas. Perdió fluidez y claridad, diluyéndose su fuerza inicial conforme avanzaba el partido.

Los minutos finales, teñidos de desesperación, dejaron varias ocasiones. Robert Morales estrelló un balón en el travesaño, en lo que pudo ser el gol de la victoria para Pumas. Cruz Azul también tuvo sus oportunidades, con lances que rozaron el área de Navas. Un final sin goles, justo para un duelo que se definirá el próximo domingo en Ciudad Universitaria.