Corini desde el anhelo de la Serie B con Brescia hasta respaldar a Guardiola al mando de Italia

Corini desde el anhelo de la Serie B con Brescia hasta respaldar a Guardiola al mando de Italia

Eugenio Corini es consciente de que "triunfar siempre resulta complicado", sin importar el nivel o el prestigio del equipo. Esta lección la asimiló durante su etapa como futbolista, cuando con su habilidad técnica y su capacidad para guiar al grupo lideró conjuntos que, por un periodo, dejaron huella en el balompié italiano, como el Chievo Verona de las hazañas inesperadas y el Palermo FC bajo la dirección de Maurizio Zamparini. La ha interiorizado de manera más profunda en su rol de técnico, al frente de clubes con aspiraciones elevadas y lidiando con circunstancias arduas, en ocasiones intrincadas, y desafíos que tal vez otros rechazarían.

Precisamente como el actual con el Unión Brescia, en su tierra natal. Una decisión impulsada por el sentimiento, casi un gesto inevitable para él, nacido en Bagnolo Mella, en la región de Brescia, y formado en las categorías inferiores del club de las Rondinelle.

Después de la extinción del Brescia Calcio, un dolor que persiste en una urbe que por más de cien años vio en el fútbol un elemento esencial de su esencia, Corini ha vuelto a su hogar esta campaña, relevando a otro oriundo de Brescia, Aimo Diana, para tomar las riendas de un legado burdensome. No solo se trata de armar un conjunto sólido, sino de restaurar la fe, la estabilidad y el vínculo con la afición.

"El ambiente, hay que reconocerlo, muestra gran seguridad", inició Corini. "Ha sido una liga donde terminamos en segundo lugar, solo por detrás de un Vicenza que lo perseguía por cuarta vez consecutiva. Triunfar nunca es sencillo, ante un oponente como el Vicenza, que se impuso este año, igual que el Catania, que vuelve a intentarlo, y la propia Salernitana. Quedamos segundos, algo notable considerando el curso de la temporada, con múltiples integrantes del plantel aquejados de lesiones, obligándonos a manejar una crisis constante, lo cual supone un logro significativo y ahora nos organizaremos óptimamente para disputar los playoffs".

Los playoffs suponen la entrada al edén para el Unión Brescia, que aspira al salto a la Serie B ante adversarios destacados como el Ascoli, la Salernitana y el Catania. Se trata de un torneo corto que arrancó con la ronda de grupos y prosigue ahora con la fase a nivel nacional. El conjunto dirigido por Corini se medirá al Casarano: partido de ida fuera de casa el 17 de mayo y el de vuelta en el estadio Mario Rigamonti el 20 de mayo, con la clasificación a la Final Four en disputa.

Periodos amplios

Es como una competición paralela dentro de la principal, y Corini parece tener conceptos nítidos sobre cómo culminar el plan que inició en diciembre de 2025. "Las rondas eliminatorias se conquistan abordándolas con claridad mental y gran determinación, respondiendo a esos detalles que varían con rapidez en un encuentro o entre ellos", declara el preparador del Unión Brescia.

Para Corini, los dos choques ante el Casarano han de jugarse "como periodos amplios y sostenerse en cualquier escenario, ya sea favorable o no, ya que todo puede alterarse de golpe y, por ende, se requiere mucha claridad y una fuerte voluntad para lograr algo relevante".

El segundo puesto logrado al cierre de la fase regular es, para el entrenador, un triunfo de alto calibre, especialmente dadas las condiciones en las que se gestó y las innumerables bajas que han afectado al grupo y a su labor. Una coyuntura que él describió como "manejo de una crisis ininterrumpida".

Aun así, el técnico local ha logrado restablecer el balance y la seguridad en un equipo que acude a los playoffs con una mentalidad revitalizada. "Nos sobrepusimos a un panorama sumamente adverso, nos repusimos terminando segundos y con esta vitalidad, con esta solidez psicológica pretendemos encarar el playoff de forma excelente", detalla.

Y desde el domingo se librará la contienda por el propósito. Un ascenso que supondría una repetición para Corini, quien ya había elevado al Brescia a la Serie A en 2019. Sin embargo, el trayecto de esta temporada no se asemeja al anterior. "No existen paralelos. En aquella ocasión fuimos líderes en la Serie B, esta vez en cambio asumí el cargo a mitad de curso, un periodo muy especial, marcado por el manejo de una crisis perpetua, aunque esto me ha ayudado a fortalecer aspectos del temperamento. Con esta solidez psicológica pretendemos encarar los playoffs de forma excelente".

Guardiola como posible seleccionador

Corini confía en el proyecto y el Brescia lo respalda en su esfuerzo por emerger del estancamiento tras el fracaso del antiguo Brescia en su inscripción. Un club que anhela recobrar su legado y que se nutre de memorias indelebles asociadas a las actuaciones de figuras como Roberto Baggio, Andrea Pirlo y Pep Guardiola.

Este último, excompañero de Corini en el Brescia, se posiciona ahora cerca del puesto de seleccionador de Italia tras otra frustración en el Mundial. Un candidato que el entrenador del Brescia avala, si bien con una ligera salvedad.

"Pienso que Guardiola, por sus cualidades y su habilidad para conectar con la gente, podría dirigir cualquier plantilla global. Cuenta con una reputación sólida para liderar la selección italiana, que arrastra un lapso de dificultades. No disimulo que prefiero la identidad nacional, con un técnico italiano, algo que me atrae bastante. Aun así, si llegara Guardiola, resultaría complicado que alguien objetara dada la envergadura del profesional y de la persona".

Le tocará al próximo presidente de la federación escoger al siguiente seleccionador. En paralelo, el ecosistema del fútbol italiano debe hallar rutas innovadoras para escapar del pantano de los pasados 15 años y recuperar la seguridad en el contexto y en los atletas.

"Me resulta difícil aceptar que falten talentos destacados", confesó Corini al examinar la cuestión: "Era impensable no volver a entrar al Mundial, pero lamentablemente ocurrió. Tal vez influyó la obligación de clasificar a toda costa. No se interpretó como un deber que debemos asumir", comentó.

Agregó que opina "que en la actualidad hemos de reclaimar nuestra posición y convertir la presión en un honor, y laborar desde las bases con excelencia en la formación de nuestros jóvenes, pues sigo convencido de que poseemos excelentes futbolistas. Debemos formarlos no solo en lo táctico y técnico, sino también en lo mental, ya que en el fútbol contemporáneo eso a menudo decide el resultado".

Sin embargo, el dilema radica también en la administración. "Requerimos un liderazgo firme que nos guíe. Existen numerosos preparadores competentes y aptos. Han de contar con habilidades concretas, pues quien trabaja con niños de seis a 10 años necesita preparaciones específicas. De 10 a 14 representa otro escalón. De 14 a 17 o 18, otro más. En mi visión, también conviene remunerarlos justamente, ya que no se puede compensar deficientemente un rol valioso si se considera que esa evolución contribuye al proyecto global".

Por el momento, los italianos contemplarán el Mundial desde la grada, con el deseo de que en cuatro años los Azzurri regresen, quizá impulsados por las promesas que hoy se desarrollan.

Y Corini ya señala a un prospecto para mañana. "Cuento con futbolistas muy juveniles, con atributos relevantes. Como es el de menor edad y ha entrenado con nosotros tres semanas, te mencionaré a Beldenti, un chico del 2010. Un joven con una disposición notable en lo físico y lo técnico, que dispone de todo el tiempo para evolucionar hasta ser posiblemente un integrante de la selección nacional algún día".