Bodo/Glimt, el humilde club del Ártico que vence a los colosos

Bodo/Glimt, el humilde club del Ártico que vence a los colosos

Manchester City, Atlético de Madrid e Inter de Milán... En apenas un mes, estos equipos cayeron ante el Bodo/Glimt, un modesto club noruego situado más allá del círculo polar ártico, sin figuras estelares y que se ha convertido en la revelación de la Champions.

Tras ganar en su estadio en la ida (3-1) frente al Inter, los nórdicos repitieron victoria en San Siro el martes (2-1), eliminando al subcampeón vigente y líder actual de la Serie A.

Una demostración de carácter que llevó al conjunto de Bodo a los octavos de final del certamen más importante del fútbol de clubes.

"Representa el mayor logro histórico para un equipo noruego", declaró el seleccionador nacional Ståle Solbakken a la cadena NRK.

Debido al invierno, su liga doméstica terminó en noviembre, pero en lugar de perder forma, el Bodo ha triunfado en los cuatro encuentros de Champions jugados en 2026.

Antes de doblegar al Inter, vencieron (3-1) al Manchester City de Erling Haaland en casa y previamente callaron al Metropolitano del Atlético de Madrid (2-1).

El relámpago noruego

Una serie de resultados que rompe con toda lógica para un club de una pequeña población costera ártica, con solo 50.000 habitantes, y que pocos ubicarían en un mapa.

En esa zona remota, azotada por vientos gélidos del mar y envuelta en la oscuridad del invierno, el Bodo/Glimt (donde Glimt quiere decir rayo en noruego) aviva su espíritu.

En su antiguo y reducido estadio de Aspmyra, edificado en 1966 y con aforo para 8.000 personas, el equipo que casi quiebra en 2016 y formado mayoritariamente por locales noruegos, ha experimentado un ascenso vertiginoso desde su vuelta a la Eliteserien, la máxima división noruega, en 2018.

En los últimos años, ha alzado cuatro campeonatos ligueros y el pasado llegó a semifinales de la Europa League.

Trayectoria encantada

"Significa mucho para el fútbol que el Glimt logre esto, que en 2026 un club pequeño pueda forjarse con esfuerzo propio", comenta a la AFP Mads Skauge, vicepresidente de la peña de aficionados J-Feltet.

"En tiempos donde el dinero domina el deporte, esto resulta excepcional. No hallo en la era moderna otro caso de una trayectoria tan fascinante como la del Glimt", agrega este sociólogo de profesión.

Hoy, su afición trasciende los confines de la ciudad e incluso del país, con camisetas del equipo disponibles hasta en Asia, mientras que la prensa global publica informes sobre el club y su gesta.

¿Qué hay detrás de su prosperidad? Un grupo sin egos, donde todos saben su función, y un fútbol atacante independientemente del oponente.

"Es un verdadero equipo, sin estrellas destacadas, todos aportan, cada uno asume su rol y si no lo hace, sale", examina Mads Skauge. "Gracias a la práctica constante, lo ejecutan con tal velocidad que hasta los clubes top les cuesta igualar el paso".

"Optamos por trazar nuestro sendero, ser audaces y hallar nuestra manera única de competir", señaló su técnico, Kjetil Knutsen.

Los recientes éxitos han elevado la moral al punto de que los futbolistas han dejado atrás la típica reserva escandinava. "Somos tremendamente potentes. Lo que conseguimos es simplemente colosal, podemos superar a cualquiera", soltó el atacante Jens Petter Hauge, quien marcó el primero ante el Inter.

El siguiente adversario, ya sea Manchester City de nuevo o Sporting de Portugal, recibe la advertencia.