Aficionados senegaleses de la Copa África reciben sentencias de tres meses a un año de cárcel
El sistema judicial de Marruecos dictó este jueves condenas que oscilan entre los tres meses y el año de cárcel para los 18 seguidores senegaleses arrestados durante la final de la Copa de África de fútbol a mediados de enero.
Los aficionados enfrentaban acusaciones de hooliganismo, lo que abarcaba acciones violentas principalmente contra los agentes de seguridad, destrozos en equipamiento deportivo, entrada no autorizada al campo e intento de arrojar elementos.
Los seguidores permanecieron en prisión preventiva desde el 18 de enero, fecha de la controvertida final del torneo continental en Rabat, donde los anfitriones marroquíes cayeron derrotados por 1-0 ante Senegal.
El ministerio público marroquí había pedido hasta dos años de prisión para varios de los implicados, argumentando que estos trataron de sabotear intencionalmente el normal transcurso del encuentro.
Destacó que el colectivo perpetró agresiones captadas en vivo por las cámaras de televisión, aunque los 18 varones rechazaron toda implicación en delitos.
Ocho de los aficionados recibieron un año de cárcel más una multa de 5.000 dirhams, equivalentes a unos 545 dólares; seis otros obtuvieron seis meses de sentencia y una sanción de 2.000 dirhams, mientras que los cuatro restantes cumplieron con tres meses de prisión y una penalización de 1.000 dirhams.
Un reportero de la AFP observó cómo algunos de los sentenciados protestaban contra sus veredictos. El equipo de abogados indicó que apelaría las decisiones.
Resolución considerada absurda
El incidente ocurrió cerca del cierre del partido por el campeonato africano, cuando varios aficionados senegaleses trataron de acceder al césped y se les vio lanzando objetos hacia el terreno, incluyendo una silla.
Este intento de irrumpir en el área de juego se alineó con la pausa en el partido, que se suspendió por casi 20 minutos mientras los futbolistas senegaleses reclamaban un penalti concedido a Marruecos en los minutos finales.
El letrado defensor Patrick Kabou describió la resolución como absurda y sostuvo que sus representados actuaron como víctimas.
El fiscal presentó evidencias basadas en grabaciones de las cámaras de seguridad del estadio, además de reportes médicos que registraban heridas en personal de seguridad y encargados del venue.
Sin embargo, otra letrada de la defensa, Naima El Guellaf, argumentó en la corte que las grabaciones no ofrecían pruebas concluyentes de que alguno de los acusados hubiera atacado o agredido a personas.
A fines de enero, la Confederación Africana de Fútbol aplicó diversas sanciones, como multas por cientos de miles de dólares, a las asociaciones senegalesa y marroquí por comportamientos antideportivos y violaciones al fair play.
Guellaf enfatizó que los procesados no merecían un doble juicio, ya que la CAF había penalizado previamente a la federación senegalesa por las acciones de sus hinchas.
No obstante, Mustapha Simou, representante legal de la parte demandante que defiende a los agentes de seguridad, argumentó que las medidas de la CAF no liberaban a los implicados de su responsabilidad penal, sino que reforzaban su culpabilidad.
Los perjuicios materiales en el estadio Moulay Abdellah se calcularon en más de 4 millones de dirhams marroquíes, unos 430.000 dólares, según el fiscal.
Marruecos planea coorganizar el Mundial de 2030 con España y Portugal.