Tento článek není dostupný v Czech. Zobrazuje se v Spanish.

El arbitraje, el otro gran perdedor de la Copa de África

El arbitraje, el otro gran perdedor de la Copa de África

La Copa de África transcurrió en un ambiente de desconfianza generalizada hacia los árbitros, a quienes se acusó durante todo el torneo de favorecer a Marruecos, el país sede, llegando al clímax en la final, que se convirtió en un desorden por las controvertidas decisiones del juez central.

La escena más chocante de esta CAN fue sin duda la de los jugadores senegaleses dejando el campo tras el penalti otorgado a los marroquíes en los minutos finales del tiempo reglamentario, justo después de que se anulara un gol a los Leones de la Teranga.

Una respuesta extrema que reflejaba el nerviosismo, la presión y la falta de fe en los árbitros durante las tres semanas de competición.

Las quejas contra los árbitros son habituales en la CAN, pero en esta ocasión alcanzaron un nivel inédito, al punto de arruinar la final y manchar la reputación de un evento cuya gestión había sido impecable hasta ese momento.

"Desde el inicio el entorno fue tóxico", se quejó el entrenador de Marruecos, Walid Regragui, después de la eliminación de los marroquíes ante su afición (1-0 en la prórroga), aludiendo al clima opresivo que rodeó cada partido de su equipo.

Más allá de la influencia de los seguidores marroquíes en los encuentros de su selección, las pocas localidades disponibles para los oponentes del anfitrión o algunas actitudes contrarias al fair play, como los recogepelotas que intentaban desconcertar al guardameta senegalés Edouard Mendy quitándole la toalla, hubo múltiples causas de fricción entre jugadores y colegiados.

El choque de cuartos de final entre Marruecos y Camerún (2-0) concluyó con la furia de los cameruneses, que censuraron al árbitro por no señalar un penalti tras una infracción en el área sobre su atacante Bryan Mbeumo.

El presidente de la Federación Camerunesa y exestrella de los Leones Indomables, Samuel Eto’o, recibió una sanción de cuatro partidos por "mala conducta".

"Varios desean pensar o convencer a la gente de que contamos con privilegios en el arbitraje. Somos el rival a vencer, por lo que buscarán toda excusa para alegar que Marruecos recibe favoritismos", replicó Regragui.

La semifinal Marruecos-Nigeria tampoco evitó las controversias. "El árbitro fue terrible. Adoptó decisiones muy erróneas y es lamentable ver oficiales de ese nivel en un partido importante", criticó el mediocampista de las Súper Águilas Bright Osayi-Samuel.

Árbitro desbordado

Pero el caos total estalló en la final con la labor del árbitro congoleño Jean-Jacques Ndala Ngambo, que pareció incapaz de controlar la situación y faltó a la autoridad para gestionar esa crisis.

Respecto al gol invalidado a Senegal por una falta sobre el zaguero del PSG Achraf Hakimi, sí existió un agarre, aunque muy ligero, según el exárbitro internacional francés Bruno Derrien, quien habló con la AFP.

"Pienso que silbó con excesiva prisa. Si hubiera permitido continuar sin penalizar esa infracción, el tanto habría pasado por el VAR y probablemente se habría convalidado", agregó.

Para Bruno Derrien, el penalti a favor de Marruecos por un roce entre Brahim Díaz y el defensor senegalés El Hadji Malick Diouf también resulta cuestionable y surgió de una "falta mínima", en medio de una "tensión extrema".

Acorralado por los futbolistas y el staff de ambos conjuntos, en un estadio ensordecido por los abucheos de los hinchas marroquíes, el árbitro probablemente no tuvo la calma para revisar la pantalla del VAR, y su validación del penal provocó que varios jugadores senegaleses salieran del terreno en protesta.

El partido se interrumpió unos 20 minutos, hasta que el capitán senegalés Sadio Mané indicó a sus compañeros que regresaran, sin intervención del colegiado.

Las Reglas de Juego de la IFAB indican que "se debe amonestar a un jugador si retrasa la reanudación del juego" o si "deja el campo intencionadamente sin permiso del árbitro".

Si hubiera seguido el reglamento, el juez podría haber expulsado a varios senegaleses que ya portaban amarilla.

"Fue irreal. Si los senegaleses no hubieran regresado, creo que el árbitro habría finalizado el partido, con castigos posteriores para Senegal", sostiene Bruno Derrien.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reprobó el lunes "el actuar de ciertos jugadores senegaleses y personal técnico" y pidió a la Confederación Africana de Fútbol (CAF) que adopte "las acciones pertinentes".